Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Así parece decir Ney, a los policías que se hacen tarugos solos al abandonar sus puestos en donde deberían de vigilar hasta el aire que se cuela y dejarse de andar buscando excusas para tratar de probar que tenían argumentos más poderosos que atender que la salvaguarda de la sociedad.

Viene a la memoria aquel noble can que tenía el gobernador en su casa de la Avenida México y los agentes que lo cuidaban, como veían que era un perro muy entendido creyeron que podían desafanarse de él y se dispusieron a aventarse sus alipuses muy orondos y lirondos un fin de semana en que el funcionario se encontraba en la ciudad de México acompañado de su esposa Charo.

Aquella noche los genízaros se despacharon con la cuchara grande y pasaron una noche de farra sin esperar al día siguiente en que saldrían de francos después de cuidar el hogar y el animal de fina raza canina, muy apreciado por sus dueños.

Y fue tal la confianza que los descuidados policías le tuvieron al mejor amigo del hombre, que le dejaron la puerta abierta mientras aquellos malos servidores se dedicaron al chupe a discreción, descubriendo al día siguiente que se les peló por asomarse

Toda la santa y cruda mañana anduvieron buscando por todos los rincones de la casa, después fueron preguntando a los vecinos si no lo habían oído o visto, pero ninguno les dio razón al caer la tarde regresarían Ney y Charo del viaje y lógicamente, preguntarían por el perro No hubo más que dedicarse a inventar historias para tratar de engañarlos, pero a la hora de la verdad, cuando se enfrentaron a un Ney molesto por tan enojoso resultado de aquella fallida vigilancia y al escuchar la endeble defensa de los policías, de inmediato los dio de baja sin excusa ni pretexto ordenándoles presentarse a sus superiores para entregar armas, uniformes y placas Creo que hasta los zapatos

Dicen que cuando se le bajó el coraje los perdonó, pero nunca más se encargarían de cuidarle ni una bolsa de tamales

Ahora ya no es fácil inventar excusas para dejar vacante el puesto de guardia que en el nuevo dispositivo de seguridad implementó el Gobernador del Estado y Control señores Control no habrá por consiguiente ni por asomo premio algunos para estos jijos del máiz descuidados que cuando más se necesita velar por la ciudadanía hacen gala de meimportamadrísmo y falta de responsabilidad Por el contrario habrá castigo ejemplar porque Ney los está checando día y noche a través del Factbook y ni para donde se le hagan

El perro –al parecer- nunca apareció por la casa Dicen que un conocido electricista, de esos que hacen reparaciones caseras, se quedó con él y lo sigue llamando por su nombre creo que Pancho o algo así Chí lo sá