De: Carlos Treviño montemayor.- Anduvo emocionado toda la tarde. Había que aprovechar esta oportunidad de oro. Había que pasar un rato a gusto ahora que estaba solo. Su mujer e hijos se fueron ayer a la playa en ese convoy familiar de 4 o 5 días que cada año organizaban los suegros y se añadían nueras, yernos y sus familias. Todos la pasaban bien; sobre todo los niños. El los alcanzaría el sábado por la tarde. ¡Tengo mucha chamba, allá te alcanzo! Le dijo a su esposa.
Pero la noche de este viernes hay que echar una canita al aire. El plan está cuidadosamente trazado en sus líneas generales. Invité a cenar a mi compadre (ya aceptó). Una buena cena acompañada de unos tragos para calentar motores y luego a ver el chou en el 100. Pero onde mi compadre no la quiso seguir, que porque tengo que levantarme temprano; que porque no le avise a mi mujer. . . . mendigo compadre. Para eso me gustabas. Lo que pasa es que eres mandilón. Pero eso no me detiene. ¡Me voy solo!
En una mesa de pista, con una botella de whisky y botanas varias repartiendo sonrisas por doquier, estuvo brindando y aventando besos y aplausos a cada una de las teiboleras que pasaba a hacer su chou en el tubo ¡Salud! Estas respondían a sus guiños y brindis con una sonrisa y acomodando sus posturas para brindarle su mejor ángulo ¡Salud! Aquello era el paraíso. Hacía años que no disfrutaba como esa noche. ¡Salud! A todas invitaba. Algunas le aceptaron y tomaron dos o tres copas con él. Tantos y tan seguidos brindis hicieron su efecto y nuestro personaje pronto quedó en calidad de bulto.
A las tres de la mañana reportaron al capitán de meseros que el solitario cliente de la mesa ocho no respondía. Este ordenó que siguieran el procedimiento para el caso. Hurgaron en su celular entre números frecuentes y llamadas recientes y empezaron a llamar Está aquí un caballeroLas primeras dos llamadas no rindieron frutos.
Fue despertada por el timbre de su celular. Serian las 4 de la mañana. Le hablo del 100, está con nosotros un caballero más o menos de 40 años, alto, de complexión delgada, tez blanca, sin bigote. Lo conoce? ¡Si! Es mi esposo, que le pasa? No se alarme se le pasaron las copas. Esta dormido y ya vamos a cerrar Mire, por favor aguántemelo ahí; antes de 20 minutos estará una persona por él. Lo bonificaré por su gentileza. Gracias.
Sintió unas bruscas sacudidas a la vez que le llamaban por su nombre. Medio reaccionó y cuando reconoció la voz y vio quien lo estrujaba se le cortó el cuete de súbito. . .mira pinch. . .Germán; tú y yo nos arreglamos como quieras, pero ni una palabra a mi suegro ni a mi señora. . . Germán era chofer del suegro. Hum si supiera quién me mandó por Ud...Su señora me ordenó pagar la cuenta y llevarlo a su casa y quedarme con Ud hasta que ella llegue. . . ¡Ya viene en camino!