Por Óscar Verdín Camacho
Un 24 de enero de hace más de 20 años, un grupo de peregrinos que caminaba hacia Talpa, Jalisco, tomó una vereda equivocada en la sierra, pero la señora Gregoria Hernández España, Goyita, quien inició esa peregrinación hace 90 años, pudo encontrarlos para indicarles el camino correcto.
- ¿No que Goyita no había venido? –se preguntaron los testigos-.
Esa es una de las leyendas que corren en torno a doña Goyita, puesto que los peregrinos a quienes corrigió el camino no sabían que aquel día de enero ella murió en Tepic.
Un dato extra: fallecida a los 97 años, la señora Gregoria Hernández fue sepultada un 26 de enero, justo el día que su peregrinación arriba todos los años a Talpa.
Más: a lo largo del trayecto hay varias cruces con su nombre, colocadas por los peregrinos.
Nadie mejor para contar de ello que la señora Ascención Castillo Hernández, mejor conocida como Chona Castillo o Chonita, quien el pasado cinco de mayo cumplió 100 años y ha continuado yendo a Talpa, salvo contadas excepciones por cuestiones de salud.
Hasta hace unos ocho años, el recorrido lo hacía a pie, precisa.
Desde hace decenas de años, la casa de Chona Castillo en la calle Querétaro, a cuadra y media del parque La Loma, ha sido el punto de reunión para organizar la peregrinación. La salida a Talpa se realiza el 18 de enero, aunque un día antes hay una misa del buen viaje que en esta ocasión tendrá lugar en el templo del Purísimo, por calle Lerdo casi esquina con P. Sánchez.
De acuerdo con la anciana y su nieto Juan Carlos Casillas Cabuto, son cientos de personas las que año con año cumplen con ese peregrinar, muchas de ellas desde Tepic, otras a partir de Majadas y unas más de Compostela. Las de mayor edad se van en camión hasta Talpa y allá esperan a los caminantes para entrar al pueblo todos juntos, el 26 de enero, y asistir a la misa.
SU LUCHA SINDICAL
Cuando Chonita tenía unos siete años, un grupo de soldados llegó al rancho donde vivía su familia en lo que hoy es la colonia El Rodeo y le pusieron una soga al cuello a su papá, Refugio Castillo Orendain. Lo acusaban de ocultar armas para los revolucionarios.
Yo me les abracé para que no le hicieran nada; decían que mi papá tenían armas en un pozo, pero lo que había era carne que se guardaba. Cuando los soldados vieron eso, le pidieron a mi mamá que al menos les cocinara y después se fueron. En aquellos años no había carros, la primera vez que vi uno creí que era el diablo porque pensaba que se movían solos, apunta la mujer de 100 años.
Yo era tremenda, no me dejaba, comenta mientras recuerda que le reclamó a gritos al gobernador Candelario Miramontes el despojo que se les hizo de tierras para la construcción de la carretera, por la salida de Tepic a Mazatlán, por lo que Miramontes estuvo a punto de golpearla con un cinto.
Años después, Castillo Hernández ingresó a trabajar a un molino de nixtamal, para hacer masa, y ahí empezó la defensa de trabajadores que la llevó a un liderazgo sindical, en la CTM.
A mi nunca me corrieron a un trabajador, por eso muchos patrones se enojaban conmigo. Yo sí defendía a los trabajadores.
Fue compañera sindical de líderes de aquella época: Leobardo Ramos, Ricardo Figueroa, Elías López, Emilio M. González, Daniel Pérez, entre otros.
Durante el trienio del presidente municipal Vicente Rúelas Preciado, entre 1961y 1963, propuesta por la CTM, fue la primera mujer regidora en el Ayuntamiento de Tepic.
Me gustaba la política y llegué a ser secretaria general de seis sindicatos. Yo no sabía que me habían propuesto para regidora hasta que un grupo de compañeros vino a mi casa a avisarme.
Hace unos años, el Senado de la República le hizo entrega de un reconocimiento al cumplirse 50 años del voto de la mujer en México y por ser una de las primeras 100 en el país que ejerció su derecho a ello. Una medalla especial le fue entregada.
Igualmente, hace unos meses el Ayuntamiento de Tepic la distinguió especialmente al conmemorarse el Día Internacional de la Mujer.
DIGO QUE SÍ VOY
El año pasado, Chona Castillo permaneció internada varias semanas en el ISSSTE. Su salud se complicó porque también padeció el dengue, y todo ello impidió que pudiera cumplir con la peregrinación a Talpa, aunque muchos de sus descendientes, su nieto Juan Carlos entre ellos, continúan la tradición todos los meses de enero.
La peregrinación original, explica Juan Carlos, es precisamente la de su bisabuela, aunque de ella se han ido formando otras.
Chona Castillo fue la mayor de seis hermanos y sólo ella continúa con vida. Escucha, habla y ve perfectamente.
Aunque con un dolor en el estómago, a poco más de un mes de la fecha para viajar a Talpa y cumplir los 90 años de la peregrinación que inició su mamá, Chona Castillo dice que si Dios quiere y la Virgen me deja, sí voy. Yo digo que sí voy