La guerra que sostienen fuerzas federales con dos organizaciones criminales enfrentadas, el cártel del Golfo y Los Zetas, ha convertido al otrora tranquilo estado de San Luis Potosí en escenario de cruentas batallas que además de daños materiales a terceros y víctimas colaterales ocasiona una depresión grave en la actividad económica de sectores y municipios enteros.

La cuenta de muertes violentas del año pasado por actividades relacionadas con el crimen organizado superó en la entidad las 130, casi la mitad de ellas en Ciudad Valles. Este 2011 pinta peor: al 15 de febrero, iban 53 decesos producto de ejecuciones y balaceras en diferentes puntos del estado.

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos de la Huasteca Potosina, Raúl Altamirano Zúñiga, señala que la crisis de inseguridad, aunada a la económica, ha detenido el crecimiento económico de Ciudad Valles y de la región.

La vida nocturna en este sitio se apagó hace más de un año y el sector turístico que había hallado una veta en la atracción de amantes del campismo y los deportes extremos se encuentra en muy malas condiciones.

Los comerciantes de mediana fortuna y empresarios se salieron en los dos últimos años. Dirigentes empresariales vallenses creen que el asesinato del líder de propietarios cañeros Federico Safi Chagnón, secuestrado el 2 de febrero, acabará por convencer de emigrar a los ganaderos y agricultores pudientes que quedaban. Safi Chagnón era primo del presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán.

La vecindad de la huasteca con Tamaulipas no acarreó problemas por décadas hasta inicios de 2007, cuando la autodenominada Maña anunció su entrada a territorio potosino con el levantón de jefes policiacos estatales en los municipios de Ébano, Tamuín y Valles. Después de esa fecha, todo ha sido deterioro y más violencia.

No hay alcaldía ni policía local en condiciones de hacer frente a los embates del crimen organizado, menos desde que el 8 de septiembre del año pasado pistoleros asesinaron en su escritorio al edil del municipio cañero de El Naranjo, Alexander López García. El munícipe había despedido a toda su corporación, que constaba de 19 elementos, cuando descubrió que participaban en eventos delictivos como secuestros y extorsiones.

En Ébano, luego de una serie de ejecuciones, ataques a la comandancia y otros hechos, el fin de semana pasado renunció por completo la plantilla de la policía municipal. El alcalde tiene meses de residir a medias entre San Luis Potosí y la localidad que gobierna.

Los productores cañeros de los municipios de Valles, Tamasopo y El Naranjo son de los más afectados por el incremento de las extorsiones y los secuestros. La representación de la Confederación Nacional de Productores Rurales calcula que sus afiliados han pagado por lo menos 40 millones de pesos en rescates y chantajes en los dos últimos años.

La economía de los municipios de la llamada Zona Media de la entidad también ha resultado muy afectada. En Rioverde, la Policía Federal detuvo en enero de 2008 a Héctor Izar Castro El Teto y lo presentó en sus hangares en el Distrito Federal como un operador de La Maña. Pero esta detención no mejoró las cosas. Comerciantes y horticultores han huido con sus familias y manejan los negocios a distancia.

El rompimiento de La Maña o Los Zetas con el cártel del Golfo, a mediados del año pasado, escaló la violencia y los efectos alcanzaron al sistema penitenciario estatal.