ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-

Si en las primeras semanas de que se detectó el virus de la influenza había resistencia de los conductores del transporte público –minibuses, taxis, combis- para usar cubre bocas durante la jornada laboral, en los últimos días se les aplicó el por las buenas o por las malas.

Y es que el personal de la Secretaría de Salud ya no salió en solitario a las calles para solicitar a los operadores el uso del cubre bocas, el uso del gel antivirus o el someterse a la verificación de la temperatura, sino que ahora el operativo se realiza en compañía de inspectores y agentes de tránsito.

Así, es común ver que los inspectores paran alguno de esos vehículos si ven que el conductor no lleva puesto el cubre bocas. Y a los que lo traen, les preguntan si el mismo es nuevo o del día anterior. Si es esto último, se les entrega un cubre boca limpio.