LIC. JAVIER DURÁN
Hay muchas cosas que podemos aprender de esta película que ha ganado premios muy importantes a nivel internacional, incluyendo, por supuesto el tan codiciado OSCAR.
Basada en un hecho real, la importancia de esta película es lo que como maestros hemos dicho mil veces y todavía no se ha tomado en cuenta. Quizá por nuestra insignificancia ante los sabelotodo de la educación en nuestro país.
Podrán hacer cientos de reformas educativas, pero si el maestro no participa o no es tomado en cuenta en estas, simplemente estas reformas hechas desde algún escritorio, de alguien que nunca ha pisado un aula de clases, no servirán para nada y de eso nos estamos dando cuenta hoy.
Reformas van y reformas vienen y la condición moral de la sociedad es cada vez más denigrante, el crecimiento de la delincuencia en nuestros días es alarmante.
¿Qué ha pasado?
Ayer por la noche platiqué con un maestro que es doctor en educación, es consejero familiar y tiene más de 30 años de servicio en Telesecundarias.
Me comentó que en estos momentos él está de supervisor en una de estas escuelas Telesecundarias de la costa y que es verdaderamente triste la situación que se vive en estos momentos en esa escuela.
El grupo de maestros que trabajaban en esa escuela Telesecundaria, han sido prácticamente corridos por los estudiantes con el apoyo de sus padres.
Los muchachos son muy groseros con los maestros, no los respetan. Son igualados y cuando el maestro trata de imponer autoridad, los muchachos no solamente se revelan, sino que amenazan al maestro con hacerles algún daño a ellos en su persona o en sus vehículos.
Cuando estos maestros citan a los padres de familia a una reunión para informar de estas conductas casi delincuenciales de sus vástagos, los padres de familia solamente se ríen y declaran situaciones que ponen de manifiesto quien manda en la familia:
Hay maestro, si ni a mi que soy su papá me hace caso
Eso sí maestro, mi hijo es un cabrón que no respeta ni a su madre
Y esta situación ha desesperado a los maestros y a este profesor que hace las funciones de supervisor. ¿Cómo es posible que un padre de familia no pueda corregir a su hijo? ¿Qué vas a hacer? Le pregunté a mi amigo.
Pues en primer lugar, cambiar a los maestros de esta Telesecundaria, es insoportable esta situación y los muchachos ya no los quieren.
¿A todos los maestros?, le dije. A todos licenciado, fue la respuesta.
Por supuesto que no estoy de acuerdo con la decisión que tomará en estos días el supervisor con el apoyo del Sindicato y de la SEB.
¿Cuál es la razón por la que los vas a cambiar?, le pregunté.
Porqué no han sabido educar a estos muchachos, mucho menos enseñarles.
Y es ahí donde no estoy de acuerdo con este ilustre doctor en educación.
Ya he comentado en varias ocasiones, que el maestro en la escuela llega a enseñar, no a educar.
La educación de los valores vitales como el respeto a los mayores (incluyendo a los maestros, por supuesto), es tarea de los padres de familia.
El maestro debe ocupar su tiempo en enseñar y guiar a través del método conductual-constructivista a que el alumno desarrolle sus capacidades para resolver sus propios problemas.
No puede el maestro hacer el trabajo que es obligación de los padres de familia.
Ahí le encargo a mi hijo es la frase que utilizan muchos padres de familia, y tal frase es en sentido amplio y literal.
Si el hijo ofende a alguien o no hace lo correcto en la casa, el padre de familia no se examina a si mismo para ver el por qué del comportamiento del muchacho. Lo que hace es preguntar: eso es lo que te enseñan en la escuela.
La película el discurso del Rey se me hace muy interesante por el hecho de que es un don nadie el que le enseña a hablar sin tartamudear al rey.
Este, ya había visitado a muchos doctores y especialista y el resultado había sido el mismo: nada. Sin embargo, el humilde actor de teatro australiano, es el que enseña al soberbio Rey Jorge VI a vencer su tartamudez con un valor que muchos no logramos entender y menos poner en práctica: LA CONSTANCIA.
Les invito a ver esta película y a los maestros les pido que no se desanimen cuando ven que todos sus esfuerzos parecen no rendir frutos.
Tantos diplomados, especialidades, maestrías y doctorados no servirán de nada, si no tomamos en cuenta que trabajamos con seres humanos.
Padres de familia por favor, no puede ser que sigan consintiendo que sus hijos sean unos guevones y buenos para nada. No pueden andar por la vida diciendo que su hijo no quiere estudiar, rómpale la madre y verán si no estudian y hasta respetan a sus maestros.
Comentarios; guillotinakora@yahoo.com.mx