Por Óscar Verdín Camacho
Es tiempo de guamúchiles. Quién se imagina que los costales con guamúchil, transportados en una bicicleta por las calles de Tepic y en estacionamientos de centros comerciales por el señor Dagoberto Villa Madera, sean traídos desde las márgenes del río Acaponeta.
Pero así es.
Dagoberto Villa se despertó ayer de madrugada; vive en Sayulilla, municipio de Acaponeta. Con unos 50 kilos de guamúchil, acomodados en costales, uno de sus hijos lo llevó a Acaponeta, en un vehículo particular, para que tomara un autobús hacia Tepic. Pagó 100 pesos por el boleto, que incluye la carga y una bicicleta.
Y una vez en Tepic, a pedalear.
Para las 11 de la mañana, Villa Madera ya ha ido a los estacionamientos de Ley, Wal-mart y Soriana, y ya está vacío uno de los tres costales que trajo con guamúchil.
Pronostica que para las tres de la tarde ya habrá terminado la venta y podrá regresar a Sayulilla.
Norteño, ofrece el guamúchil con tonaditas como si estuviera cantando. 20 pesos cuesta el kilo y no usa báscula. Para qué, si tiene años vendiendo de todo: camarón, frijol, cacahuate, guamúchil, y sabe cuando está cargando un kilo de lo que sea.
No le voy a mentir. Yo el kilo lo compro a siete pesos, tengo cuatro cortadores y me llevan puro guamúchil de calidad, todo nuevo. Al que me lleva guamúchil malo, ya no le doy trabajo. Allá, a las orillas del río hay cantidad de árboles.
De sombrero, moreno, generalmente está en Tepic dos veces por semana. Después de ir a los centros comerciales, donde ofrece el guamúchil a los visitantes, pedalea a la calle Puebla en el centro de Tepic.
Según Villa Madera, la época del guamúchil termina una semanas más, antes de que llueva, por lo que después busca otras ventas. Cuando hay camarón, me voy a Ocotlán, Jalisco, y en un tianguis vendo 100 kilos en un rato. Allá venden el camarón muy caro porque no hay, y yo lo doy a 50 pesos.