Por Jorge González González.
Algo que parecía imposible a los ojos de muchos panistas y perredistas, al fin se había dado: La Alianza Nayarit, paz y trabajo, reunía en una sola fuerza electoral a dos partidos, distantes en sus principios doctrinarios, pero fuertemente unidos en el objetivo inmediato: el bienestar de los nayaritas, el acabar con la corrupción imperante de los gobiernos priístas, el poner término a la inseguridad en que vivimos todos los habitantes de Nayarit, bajo la anuencia y complicidad (en muchos casos) de los gobernantes.
Para llegar a esa coalición electoral, hubo muchas horas de trabajo, muchísimos ‘estira y afloja’, días de reflexión e intercambio de ideas y propuestas, tanto a nivel nacional como al nivel estatal y hasta municipal. Logrado el acuerdo se elaboró un plan de trabajo conjunto. De todo eran informados los dirigentes nacionales de ambos partidos.
Se firmó y registró, ante el Instituto Estatal Electoral de Nayarit, el Convenio de la Alianza Nayarit, paz y trabajo. En él se contemplaba como uno de los métodos de selección la encuesta. Por otro lado, también se registró la Convocatoria para la inscripción de los pre candidatos o aspirantes al puesto de Gobernador del Estado, y ahí se volvió a mencionar la forma de elegir o nombrar al precandidato; en la convocatoria se volvía a mencionar la encuesta como una de las formas para llegar a la selección, complementada con la celebración de dos debates entre los participantes y el voto público para la definición de quien abanderara a la Alianza ‘Nayarit, paz y trabajo’.
Las encuestas, uno de los métodos aprobados, se dieron y, además, causando muchas sorpresas. Por un lado estaba la que había mandado a realizar el PAN, en la que sólo había una tendencia favorable del 1.6% por arriba de Acosta Naranjo, para la señora Martha Elena, pero en la que la firma encuestadora señalaba un margen de error del 2.6%; por otro lado, la encuesta que mandó hacer el PRD, en la que, por un margen del 3%, quedaba arriba de Acosta Naranjo la señora García de Echevarría, pero en este caso, la compañía que hizo la encuesta señaló un margen de error del 5%.
El PAN y la señora García de Echevarría, no aceptaron, dado el margen de error, que se trataba, prácticamente, de un empate técnico. Y no quisieron tomar la proyección que revelaban dichas encuestas, pues la señora García de Echevarría había bajado diez puntos en la encuesta, comparada contra las anteriores, mientras que Guadalupe Acosta Naranjo, había remontado en veinte puntos su aceptación.
Por otro lado, Gustavo Madero Muñoz, Presidente Nacional del PAN, fue engañado por Sir Herbert Taylor Arthur y Manuel Molinar Horcasitas, por mucha$ razone$, y de mucho pe$o, quienes en complicidad con el presidente estatal del PAN, el ex diputado Ramón ‘Rata’ Cambero y el ‘lobo’ Rafael Valenzuela, sumados los alfiles del toñismo, le entregaron Acción Nacional al Grupo Álica, como hace doce años. Total, los mismos mercaderes: mismos compradores, mismos vendedores. Lord Herbert Taylor Arthur, Manuel Molinar, lobos y toños, volvieron a vender al PAN por treinta monedas y, así, acabar con la Alianza Nayarit, paz y trabajo.
Herbert Taylor Arthur y Manuel Molinar Horcasitas no vinieron a ver la verdadera situación del Partido, de la coalición y de los precandidatos, sino a tramar en el Hotel Las Palomas con los lobos y los toños: Ramón Cambero, Rafael Valenzuela Armas, Antonio Echevarría García, el talibán, Antonio Simancas Robles y demás especímenes ambiciosos y al servicio del gran capital, la compra-venta de la candidatura. Engañaron al presidente del PAN.
Debo aclararle, amigo(a) lector(a), que yo me anoté como precandidato a gobernador en la Alianza, en primer lugar en uso de mi derecho ciudadano y en observancia a la Convocatoria del PRD, partido al que le correspondía nominar el candidato a gobernador, según el convenio; en segundo lugar, al ver que Carlos Carrillo Santana, quien llevaba un buen lugar dentro de los trabajos de la alianza, había arriado velas, había entregado los arreo$ de su cabalgadura a los hacendados dueños del actual PAN en Nayarit.
La señora no entendió que en las encuestas va de bajada y va a perder, y no va a poder dar puestos de funcionarios públicos para sus impulsores, toños o lobos, y la arpilla de zanahorias para hacer caminar a los conejos que la seguían ya se le pudrió. No va a haber diputados pluris ni otras candidaturas para sus fanáticos. Además, ¿quién querrá ser candidato del PAN perdedor?
Como se rajaron de la alianza el PAN y su candidata, se va a volver a rajar en la encuesta prometida para el 27 de mayo próximo, es más, ni la va a querer ver porque va a quedar muy por debajo de Acosta Naranjo. Tal parece que nacieron para rajarse.
Por otro lado, el Grupo Empresarial Álica se dedica a invertir para ganar, y pretende llevarse el presupuesto del Gobierno del Estado de los próximos seis años, algo así como 90,000 millones de pesos. No puede pasar un sexenio más sin adjudicarse el dinero del pueblo de Nayarit. Ése es el fondo de la candidatura de Martha Elena y $u$ titiritero$. Pero ¿Cree usted, amigo(a) lector(a), que el Grupo Álica le va a invertir a una perdedora segura? Nos veremos el tres de julio próximo.