Por Luis Chávez López

-Que nadie use los problemas de los frijoleros y otros con fines electorales

-Justicia es lo que reclaman universitarios, maestros, gente de contrato

-Las autoridades que se van, tienen la obligación política de solucionarlos ya


Algo no muy claro está pasando con las finanzas en algunas dependencias pues por un lado se le deben fondos a la Universidad Autónoma de Nayarit por un monto de 100 millones de pesos y de paso a los maestros federalizados se les adeudan prestaciones que debieron cubrirse desde el 15 de mayo de 2010 y ningún funcionario público en gobierno atina a decir a los líderes del magisterio cuándo serán cubiertas.

Aún hay más porque a cientos de trabajadores de confianza de esta administración se les rebajó como nunca antes en ninguna otro gobierno su sueldo casi por mitad a inicios de 2009, argumentando la falta de liquidez gubernamental y a la fecha no se les ha hecho justicia para reponerles el dinero que injustamente se les ha escamoteado.

Para que tenga usted una idea, un trabajador de contrato no tiene ninguna prestación, no lo ampara ningún sindicato, no tiene prestaciones como los del SUTSEM, no tiene servicios médicos para él y su familia y su trabajo depende del capricho de sus jefes que en cualquier momento les quita el contrato.

Con contratos hay contadores, abogados, economistas, administradores, secretarias que manejan todos los programas de cómputo e internet, deben tener una redacción muy pulida, en fin son gente calificada, que si desquita su sueldo y está obligada a trabajar a cualquier hora y día, son los que realmente hacen funcionar el enorme aparato de gobierno y sus entidades y no como los que tiene Agueda que ahora disfrutaran de 75 días de aguinaldo por año y un aumento directo a su tabulador superior al 11 por ciento. Ni petroleros ni electricistas los ganan.

A LA CALLE. Ayer fueron los policías municipales los que usando su derecho a expresarse salieron a las calles para exigir el pago de un bono pero además que se les aumenten sus salarios que en verdad son escasos, cinco mil pesos al mes, que para la responsabilidad que tienen de resguardar la seguridad pública es poco.

Claro no es argumento pero para no cumplir con este compromiso pero ahí está la manifestación que se le salió a Georgina López de las manos y a los gendarmes que no quedaron convencidos con la promesa de pago en unos meses más, no les quedó de otra más que ir con Manuel Cota para que les sirva de interlocutor.

Y mire cuando truenan los problemas salen a relucir cosas como el que a los patrulleros les piden cuota, que los chalecos tienen un precio al igual que cualquier documento que requieran los polis y si usted vio la película bala perdida o no la vio, búsquela y verá que ya hay mucha similitud con nuestra realidad policiaca.

Salta también el asunto de los productores de fríjol a quienes indebidamente los traen de una dependencia a otra, de reunión en reunión, de ir a la ciudad de México con la esperanza de encontrar eco a sus demandas de un mejor precio y regresan con las manos vacías y más tristes que cuando se fueron.

Los frijoleros han puesto su trabajo, invertido su patrimonio en espera que les paguen bien por su producto y han hecho todas las movilizaciones posibles hasta tirarle a Felipillo frijol como protesta porque no vale, y mire los beneficiarios han sido los grandes coyotes y compradores a quienes les han entregado los apoyos federales y no a los productores como debió ser.

El fríjol se está convirtiendo en un grave problema económico para miles de desesperadas familias de productores que confiaron lo mismo en los altos funcionarios federales de la SAGARPA que con los de SEDER, que en el dirigente de la CNC en el estado, Armando García y muchos pero muchos otros funcionarios y ex funcionarios que por lo visto les han dado atole con el dedo.

Los precios del frijol en Nayarit, ahora que hubo buena cosecha y no como el año pasado que se perdió por un fenómeno natural, ahora parece que les fue peor pues tienen el producto, las bodegas llenas pero no vale.

Vaya desgracia la que sufren nuestros hermanos campesinos frijoleros que cuando no les llueve les graniza y siempre les toca las de perder, mientras que funcionarios federales y estatales comodinos cobran segurita su jugosa quincena, ahora andan pidiendo el voto sin ninguna pena, sonrientes y saludadores, cercanos el pueblo, pero cuando el asunto de resolver los precios del frijol estuvo en sus manos, sencillamente nada hicieron y dejan al gobierno y al que viene un serio problema económico y político en el campo.

Nombres como el de Carlos Carrillo Santana o el de Armando García y muchos otros más que hoy quieren mantener en lo alto sus carreras políticas, antes de ser candidatos debieron solucionar tan grave problema económico que aqueja a miles de familias campesinos que ya deben hasta la camisa a usureros, prestamistas y coyotes.

Estos problemas sociales que están brotando por todos lados, deben ser resueltos por las autoridades que se van y no dejar pendientes para los que vienen. Esa es su responsabilidad política y la esperanza de todos estos grupos afectados como también que no usen sus problemas con fines electorales.