Por Fernando Gutiérrez Meza
La verdad resulta lamentable que mientras vivales con supuesto permiso hagan de las suyas y engañen, estafen o frauden inocentes ciudadanos confiados y desesperados, las autoridades se hacen de la vista gorda y dejan robar descaradamente a personas que acuden a esos lugares, donde supuestamente son sanados de enfermedades, curados de brujería o hechizos que presuntamente sufren.
El comentario viene a colación ante lo reiterativo de algunos funcionarios encargados con la seguridad, en el sentido de denunciar a estafadores telefónicos que hablan a la gente con determinado argumento y exigen sumas de dinero a las familias para evitar ser levantados o desaparecidos, acciones que dizque la realizan desde el penal de Tamaulipas, según comentó en fechas recientes el titular de la Secretaria de Seguridad Pública en Nayarit.
La verdad que no hay necesidad de irnos hasta Tamaulipas, pues en el CERESO de Tepic o del Rincón también contamos con delincuentes capaces y que bien pudieran llevar a cabo esas extorsiones, debido que los presos de primer nivel cuentan con canonjías en las cárceles como el uso de celulares, computadoras, comida especial o cuartos diferentes a las sucias y pestilentes celdas a que tienen derecho los delincuentes comunes y bien corrientes.
Hay niveles en los reclusorios, pues un reo de -cuello blanco- ni esperanzas que se codee con los raterillos, drogadictos, asaltantes, ¡claro que no!, éstos se manejan con los asesinos, secuestradores o narcotraficantes, o gentes que les pueden servir ahí dentro para realizarles unas chambitas a esos delincuentes de clase alta.
Llama la atención que las autoridades se preocupen por los extorsionadores que dizque hacen llamadas telefónicas a las casas, pero que tal con los presuntos delincuentes que a ojos vistos roban, fraudean y estafan a los ciudadanos, ejemplo, se tienen al tal clarividente Aarón que a diario sale en distintos horarios y programas de televisión, en que las personas le agradecen por haberlos ayudado a sanar la enfermedad, la salación, el embrujo o hechizos en que creen algunas familias.
Se dice que esos programas son arreglados, lo cual pudiera ser, pues difícilmente un problema de salud será curado sin recurrir a la medicina, las investigaciones científicas o los doctores, o acaso saben más esos presuntos enviados del cielo que un doctor que se preparado cinco años en la universidad, hizo sus prácticas y más de una persona se le quedó en la plancha, al menos quienes esto escribe lo duda, podría tratarse de engaños en que caen personas ignorantes que vienen de los ranchos y son exprimidas económicamente por ese tal Aarón que es la solución a sus problemas.
Indudablemente que las ganancias del citado negocio de clarividentes que se ubica donde antes eran las oficinas del comandante Julio César Jiménez Arcadia, deja considerables ganancias económicas a esos que se dicen amigos cercanos del creador del universo, debido que de ahí sale para pagar una renta de cinco mil pesos mensuales, una hora y media diaria de tiempo aire en las televisoras, así como para adquirir carros lujosos que superan el medio millón de pesos en que se mueven los tres maistros que ahí chambean, eso por mencionar algo.
Claro que el negocio deja eso y más, según comentan personas que tienen sus comercios en esa zona, a diario observan que desfilan a ese consultorio del hermano Aarón, decenas de familias humildes que con la esperanza de ser ayudados caen en las manos de esos supuestos vivales, y luego de una lavada de cerebro y el pago de una jugosa suma de dinero salen del lugar supuestamente aliviados, pero luego les al caer el veinte recapacitan, se dan cuenta que se quedaron sin la casita, el terrenito o las vaquitas que tuvieron que vender para supuestamente ser sanados, por esos señores que cobran bien el trabajito que hacen.
Sin embargo, las autoridades estatales del actual gobierno en ese aspecto en ningún momento actuaron, a diferencia del anterior sexenio en que el Procurador General de Justicia, Jorge Armando Bañuelos en varias ocasiones les cayó y dichos estafadores se condujeron más reservados a diferencia de hoy que perdieron el respeto y lo hacen abiertamente y hasta salen a diario en televisión y los siete días de la semana.
La actuación de las autoridades estatales deja mucho que pensSSSSSar en ese asunto, que demuestra que se trata de estafa y fraude a la gente, aunque probablemente esos dizque curanderos están bien puesto$$$$$$ con la Policía Estatal y la Investigadora, que se hace de la vista gorda, lo mismo que otras instancias que debieran tomar cartas en el asunto. En fin