*La doctora Margarita Martínez cayó en las redes mafiosas del PAN
*Raúl Escobedo pretende lanzarla como candidata a diputada federal
*Pero, sus verdaderas intenciones son explotar su capital político
Por: Juan Fregoso.- La ex candidata a diputada por el Partido de la Revolución Democrática, doctora Margarita Martínez Villegas, terminó seducida por la verba demagógica del presidente del CDM del PAN, Raúl Escobedo Carbajal, el cual meses atrás ya nos había comentado que dentro de sus planes tenía contemplado jalar a su partido a la doctora, quien obtuvo una importante votación en las elecciones del pasado 3 de julio.
Probablemente, las propuestas hechas por el dirigente del albiazul fueron muy atractivas, pues de otra manera, la doctora no hubiese aceptado adherirse al partido en el poder, sobre todo, porque la ciudadanía tiene un concepto de ella muy favorable. Margarita Martínez, cuenta con envidiable trayectoria social, dicen aquellos que la conocen a fondo, es una mujer de lucha, con un profundo espíritu de servicio, cualidades que le vio—en su momento—la dirigencia perredista y por eso la postuló como su abanderada para la liza electoral pasada.
La doctora bien pudo haber hecho una carrera política en el partido que le dio cobijo, sólo era tiempo de esperar, pero quizá su inexperiencia la llevó a tomar una decisión precipitada, aunque hay que reconocer que su decisión es respetable. Si tomó la determinación de afiliarse al PAN, sus razones tendrá y se respetan; sin embargo, lo que aquí se cuestiona es que es un poco antiético asumir el papel de trapecista, esto está demostrado por la experiencia, ya que ningún político que anda de partido en partido es bien visto. Más exactamente, pierde el capital político ganado y este es el caso de Margarita Martínez, quien habrá de empezar de cero en Acción Nacional.
En realidad, quien sale ganando en este juego es Raúl Escobedo, porque si bien es cierto que logró el objetivo de incorporar a las magras filas panistas a la ex candidata a diputada por el PRD, su propósito no es sano ni mucho menos democrático. Escobedo Carbajal es un político marrullero, dueño de un doble lenguaje que oculta sus verdaderas intenciones, como se vio en los comicios del 3 de julio, en donde negoció la candidatura de Rubén Arteaga por 300 mil pesos, según se supo posteriormente, y esto lo cuentan los propios panistas que participaron en las recientes elecciones.
Pero no solamente le jugó chueco al ingeniero, también se especula que para permitirle contender por la sindicatura a Eugenio Pineda, éste le tuvo que dar 50 mil pesos. Fue así como lo hizo candidato pero finalmente también lo vendió cual vulgar mercancía; Escobedo es un tipo ladino, mañoso, que sólo ve por sus intereses familiares, la prueba está en que, sin ser militante del PAN, acomodó como regidor plurinominal a su hijo, Raúl Escobedo Sánchez, un tipo completamente desconocido entre la sociedad acaponetense, sin ninguna academia política, su único mérito para llegar a cabildo es el ser hijo del dirigente de Acción Nacional, quien por cierto ha tomado como rehén a este partido. En este sentido, se parece mucho al ex dirigente del PT, Jaime Cervantes Rivera, recién depuesto de su cargo, no sin antes amasar una cuantiosa fortuna, al igual que Raúl Escobedo que se desempeñó como diputado por la vía plurinominal en el sexenio de la ignominia, es decir, bajo las órdenes del repudiado Antonio Echevarría Domínguez.
Pero, el punto fino del asunto radica en la adhesión de la doctora Margarita Martínez Villegas. Mujer de buna fe, podríamos decir sin malicia política, cayó en las redes de la mafia que encabeza don Raúl Escobedo, cuya intención es postularla como candidata a diputada federal en estas elecciones intermedias; al viejo zorro, en realidad poco le importa que gane la pediatra, puesto que lo él ha visto en ella es un auténtico filón para sacar provecho, con su capital político adquirido en la justa electoral pasada.
En este contexto, el paso que dio Margarita Martínez al refugiarse en el PAN, representa su tumba política, y de ello se encargará el cacique de Raúl Escobedo, quien ya dio sobradas muestras de que no tiene principios ni éticos ni morales. El dueño del PAN en el municipio, sedujo políticamente a la doctora, pero con un fin específico; negociar con ella, y de esta manera incrementar su riqueza, porque sólo para eso le ha servido la dirigencia panista y no para hacer crecer al partido del cual se adueñó arbitrariamente. Así pues, la gran perdedora será la doctora Margarita Martínez, a menos que recapacite y se mantenga al margen, ya que si no quiere seguir en el desprestigiado PRD, sería mucho mejor que busque la diputación federal, si esas son sus pretensiones, con el apoyo de la sociedad civil. Esa sería una mejor opción, porque bajo la férula de Raúl Escobedo, Margarita sólo es un instrumento para los aviesos fines de este cacique vernáculo.