Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit

Ya pasaron los primeros dieciocho días del gobierno de Roberto Sandoval Castañeda y la gente que lo llevó al poder sigue atenta hacia el rumbo que vaya asumir para sacar al Estado de ese profundo barranco al que fue arrojado por una mala conducción administrativa del anterior régimen Muchos se habla en los círculos políticos y en los centros de reunión del estancamiento del desarrollo de Nayarit por los efectos de una grave crisis económica que están viviendo tanto el gobierno estatal como los veinte ayuntamientos, resintiéndose más en la ciudad capital por el mayor número de servicios públicos que requieren la atención debidaEl nuevo gobernador, Roberto Sandoval, está diciendo con frecuencia que va a informar al pueblo de cómo recibió el Estado en término de las finanzas y sobre esto entrevistamos al líder moral del magisterio, Liberato Montenegro Villa, para conocer su opinión Nos dice el maestro: yo pienso que es una medida en que los ciudadanos nayaritas tenemos derecho en saber, sobre todo cómo recibió esta administración, las condiciones del Estado, porque todos queremos una Nayarit próspero, un Nayarit empujado por el desarrollo con justicia social; así que si esto se da a conocer a la ciudadanía, bueno, la ciudadanía sabrá apreciar cuáles son los retos fundamentales que el Estado tieneMás adelante expresó el líder moral de los trabajadores de la educación: a mí me parece que la nueva administración necesita, requiere del concurso de todos los sectores sociales, de todos los actores políticos para salir del bache en que estamos desde el punto de vista financiero y económico, a decir de los medios y de todo mundoEntonces—apuntó—yo creo que hay que apostarle a la reorientación del Estado en todos sus orígenes y creo que vale la pena ir a ese encuentro venturoso: me parece que el episodio que Nayarit vivió, no vuelva a repetirse para bien de la entidad, para bien de todo el mundo Sin duda alguna Liberato Montenegro tiene muy presente esa negra estela que dejó el gobierno de el gobierno de Ney González Sánchez y que sigue cubriendo todo el territorio nayarita, con serias consecuencias para todos los sectores sociales, sin salvarse los medios de comunicación. A otra cosa.. ¿Qué tiempos aquellos! Vividos por la población de Ahuacatlán y por las gentes llegadas a ese lugar de los distintos rincones de la entidad para celebrar las fiestas patronales de San Francisco, el cuatro de octubre. La corrida de toros en la Plaza del Recuerdo, lo más atractivo; la reunión de los amigos, tal vez llegados de muy lejos; la oportunidad del gobernante estatal de verse rodeado por gente de los distintos estratos sociales, sin ninguna barrera de autoridad. Este cuatro de octubre el exgobernador Antonio Echevarría volvió a vivir la alegría de ese pueblo por sus calles y en la Plaza del Recuerdo, ahí donde un torero le brindó un astado, con el regocijo de los asistentes a esta corrida tradicional. No podemos olvidar aquellos festejos taurinos de cada cuatro de octubre en la administración estatal de Francisco García Montero, por los muy atractivos carteles con las mejores figuras del momento en México. Pancho García Montero llegaba a Ahuacatlán rodeado de sus amigos y de sus más cercanos colaboradores de gobierno y en ese tiempo como todavía sobresalía en los medios políticos nacionales, el exgobernador Gilberto Flores Muñoz, se hacía acompañar de un buen equipo de sus seguidores originarios y vecinos de Compostela y otros más de los distintos puntos del Estado. Un día coincidieron en llegar García Montero y Flores Muñoz y por supuesto cada uno se reunió con sus amigos en lugares algo separados, pero la presencia de ellos se notaba más numerosa la que estaba con don Gilberto, más explosiva en sus expresiones de alegría y júbilo, mientras que el grupo de Pancho García Montero era menos notorio, sobre todo por su número. Este hecho originó que al encontrarse Flores Muñoz y García Montero a la entrada de la Plaza de Toros, el entonces gobernador le reclamó su presencia en Ahuacatlán diciéndole que cuando él estuviera en esas fiestas no debería pararse; porque era a Gilberto a quien seguían las gentes. A don Gilberto no le quedó más que contestar: qué culpa tengo que me siga más la gente, porque me quiere y me estima, y no a su gobernador. Flores Muñoz pasó y sigue pasando como el mejor gobernador que ha tenido Nayarit. Hasta la próxima. *Decano del Periodismo en Nayarit.