*Enrique Peña Nieto, el puntero

*Tiene todo el apoyo de Carlos Salinas

*Manlio Fabio Beltrones, le apuesta a una coalición ante la fuerza del ex gobernador del Edomex

*Las facciones se disputarán sus parcelas de poder

Por: Juan Fregoso.- El Partido Revolucionario Institucional aceita su maquinaria para la contienda electoral federal, que iniciará en enero de 2012, para seleccionar al candidato a la presidencia de la República.

El PRI cuenta como figura principal al ex gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, cuya imagen ha sido explotada hasta el cansancio por la empresa Televisa, consorcio que, tal parece, es el más interesado en impulsar al ex mandatario mexiquense, ya que el CEN de este instituto político se ha mantenido cauteloso, quizá porque conoce el alcance de una declaración prematura a favor de Enrique Peña Nieto, que daría al traste con el proceso de selección.

Aun cuando la academia política con que cuenta el aspirante presidencial, ya que Peña Nieto apenas comenzó su carrera política en 1993. Y Sólo ha participado en dos elecciones, primero como diputado y posteriormente como candidato a la gubernatura de su estado. Como se puede advertir, su currículo es demasiado breve, y sin embargo, gracias al padrinazgo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, se encuentra en el umbral de Los Pinos.

En 2001, Enrique Peña Nieto fue diputado por el XIII distrito de su estado. Entre 2003 y 2004 se desempeñó como coordinador de su bancada en el congreso del estado, lo cual, según los politólogos lo situó en la antesala del poder. Desde entonces, Peña Nieto ha crecido notablemente bajo la égida de Televisa, empresa que le ha creado una imagen seductora, al grado de proponerle casarse con la popular actriz Angélica Rivera, conocida ya como La Gaviota. Mujer atractiva, bella, Angélica Rivera aceptó contraer nupcias con el controvertido político, el cual anteriormente estuvo casado con la señora Mónica Pretelini, muerta en circunstancias extrañas, según han revelado los diversos medios de comunicación nacional, entre otros oscuros sucesos que envuelven al ex gobernador, pero que no han mellado su popularidad, al contrario, su carrera ha sido meteórica.

Peña Nieto, hasta el momento de escribir estas líneas es el puntero en la sucesión presidencial. No obstante, no se puede soslayar la figura del senador Manlio Fabio Beltrones Rivera; Beltrones, contrario a la corta carrera de su correligionario, es dueño de un extenso currículum; entre los cargos que ha desempeñado destacan el haber sido gobernador de Sonora, su estado natal, fue secretario particular del ideólogo del PRI, Jesús Reyes Heroles, posteriormente del profesor Enrique Olivares Santana, asimismo fue pieza clave de Fernando Gutiérrez Barrios, esto es, Manlio Fabio Beltrones es un político de la vieja guardia, con muchas posibilidades de ser nominado candidato a la primera magistratura.
Pero al igual que Enrique Peña Nieto, Beltrones Rivera carga con un lastre, puesto que siendo gobernador, se perpetró el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, viéndose envuelto en un mar de sospechas, que al final de cuentas, se disiparon. Por tanto, en este sentido, ambos aspirantes se encuentran en similares condiciones. Con todo, cualquiera de ellos podría ser ungido como candidato a la presidencia de la República.

Empero, existe un dato muy significativo que podría traducirse, en su momento, en un rompimiento, en una fractura entre la cúpula priísta, ya que tanto el perredista Marcelo Ebrard Casaubón, el propio Manlio Fabio Beltrones, Ernesto Cordero Arroyo, Santiago Creel Miranda, están sugiriendo un gobierno de coalición.

Esto, nos lleva a conjeturar que la pretendida alianza tiene como finalidad debilitar al adversario número uno, es decir, a Enrique Peña Nieto, quien tiene todo el respaldo de Carlos Salinas, por ende, del legendario Grupo Atlacomulco, lo que lo convierte en el adversario más fuerte para alcanzar la tan ansiada candidatura presidencial.

En una lectura superficial, tal parece que todo apunta a una alianza entre priístas seguidores de Manlio Fabio Beltrones, y entre panistas que respaldan a Ernesto Cordero, no tanto a Santiago Creel. Y esta posible alianza tiene como principal objetivo reventar a Enrique Peña Nieto, y posicionar al sonorense, por supuesto, a cambio de recibir prebendas si es que Beltrones Rivera lograra sus propósitos.

La situación que se está dando no es nueva. El sistema político mexicano siempre ha operado de esta manera, está comprobado históricamente. El surgimiento de las facciones, culmina siempre con el enfrentamiento político; los actores, reclaman sus parcelas de poder, porque se creen merecedores de éstas. Y aún cuando el presidente de la República, no es de estirpe priísta, es una regla de nuestro sistema político que éste elige a su sucesor, sin embargo, tal designación habrá de ser sometida a la consideración de los ex presidentes, quienes darán la última palabra. Es este contexto, emerge la figura de Carlos Salinas, cuyo poder es imposible ignorar, la prueba está en que, indiscutiblemente, él sigue manejando los finos hilos del poder en México.

Así pues, me atrevería a decir, que el ex presidente logró consolidar su proyecto transexenal, y en esta lógica, Salinas continúa moviendo el pandero político, es pues, el poder tras el trono. Mas por si fuera poco, Enrique Peña Nieto es su hijo político y hará hasta lo imposible porque éste sea el candidato oficial del Partido Revolucionario Institucional, por una razón muy simple: Mantener su hegemonía entre los priístas. Carlos Salinas es un verdadero animal político, y su omnímodo poder lo hará sentir en su momento, esto es, a la hora de designar al futuro presidente, que para Carlos Salinas, debe ser Enrique Peña Nieto. Ya lo veremos.