Por IRANIBIS

A mi llegada a deambular por ese museo de arte contemporáneo, miro a mí alrededor cuadros de rostros angustiados, dispersos, todos con un dejo de abandono en sus gestos inexpresivos, que se asoman a la existencia de un mundo incongruente y vacio, lleno tal vez, de soledades compartidas. Cuerpos de criaturas distorsionadas, extrañas, inimaginables. Todostodos, entes diferentes, mutantes, monstruosos, cada uno pareciera observarme burlonamente desde su propio espacio. Uno a otro vi como se secreteaban a mi paso, tratando de hacer de las suyas en ese pequeño circo de su mundillo privado y psicodélico que formaba parte de su grotesco y maquiavélico universo.

Desfiguros de pájaros con cuerpo de conejo desfilaban silenciosos uno a uno frente de mí como en un réquiem eterno. Atrás, una foca pensante con bigote rasurado me observaba muy seria cual cobrador de impuestos. Analizando tal vez, su propia evolución existencial. A su lado, un enorme búfalo con barba de intelectual pareciera meditar profundamente sobre las cosas raras de este paraíso extraño lleno de incongruencias mentales casi salvajes, invadido por figuras amorfas irreales y fantasiosas pletóricas de dramatismo escénico.

Todo estaba plasmado ahí en lienzos gigantescos, me preguntaba: ¿habrá algo normal y ético que pueda ver una persona en sus cabales como yo en todo este gris escenario?, Nocreo que no, si Siqueiros, Frida kalo y Diego Rivera todo lo volvían irreal ante los ojos del mundo, ¿entonces que puedo yo esperar de su extraño paraíso de acrílico?, ¿Cómo entonces pude ser tan egoísta y estúpido para aspirar a ser yo el único ser normal? Si mi vida en torno al arte ha sido como parte del propio lienzo donde se han creado todas esas inmensas obras, ahora consideradas glorias inmortales.

Al final de mi recorrido, en el extremo izquierdo de un supuesto cielo armado, algo oscilaba incesante como bailando un TAP para llamar mi atención, una tintineante luz apenas perceptible a simple vista, tomando forma difuminada de algo muy parecido a una manzana tipo APPLE con su clásico mordisco adornando un costado. Bueno, al menos eso parecía que era a la distancia. ¡De repente! hizo un parpadeo y me deslumbro con un brillo cegador e intenso, la otrora manzana al instante cambió de forma, y para mi sorpresa se convirtió ahora en un corazón, o mas bien en medio corazón roto, incompleto, fracturado. totalmente, agonizante pero aun latiendo lento y con un tenue halito de vida.

Ahora comprendo. este corazón no formaba parte de lo real en este mundo raro como yo lo pensé en un principio, e incluso, hasta llegue a creérmelo. Me decepcioné al saber que ese corazón era un fenómeno mas de este confuso universo ya de por si bizarro.

Intuía entonces que no estaba solo, vi de soslayo que alguien me observaba atisbando desde un fondo metálico en el horizonte, mezcla de luz y obscuridad platina, me acerque. Más por curiosidad que por otra cosa a ese raro fondo para encontrarme con el, y alivianar el enorme peso de mi soledad. Al llegar, una mirada chocó con la mía sorprendiéndome e inundándome de un halo de profunda tristeza y melancolía.

Mientras que desde otro punto estratégico, un cuerpo de serpiente seguía mis pasos a distancia observándome sin perder ningún detalle de mi intrépida odisea por ese museo. En el instante mismo que me percato que en el acerado piso se reflejaba toda mi vida. En un primer plano, mi rostro, lleno de arrugas, y mi cuerpo marchito por el inexorable paso del tiempo, rescoldos de un pasado lleno de pesadez existencial. Aunque ahora, ya un poco mas acostumbrado a lo extraño, que se había vuelto tan cotidiano como si fuera una parte de mí mismo, en un mundo lleno de excesivos placeres mundanos y de penas confusas.

Y me pregunto nuevamente: ¿esto es realmente la vida?, ¿O de verdad estoy difuminándome y cayendo también en ese barranco profundo del maldito hastío existencial? que absorbe a todos poco a poco, llegando al ocaso otoñal.