Por Óscar Verdín Camacho


Los nombres de los involucrados es lo de menos.

La importancia en dar a conocer lo que una pareja vivió en los últimos días en Tepic es para alertar sobre el llamado secuestro virtual, una de las últimas formas de operar de delincuentes profesionales, que se aprovechan del miedo que está en muchos por la continuidad de los actos criminales.

Todo inició con una llamada de celular, el fin de semana reciente. Desde el primer momento, un desconocido lanzó la amenaza: indicó que de ese número –de las víctimas- se había hecho una llamada a las autoridades para denunciar el escondite de un grupo de narcotraficantes, por lo que advirtió que en cuestión de minutos arribarían sujetos con armas de fuego para matarlos.

Por ello, el sujeto exigió a la pareja: debían salir de la casa inmediatamente y no colgar la llamada puesto que, añadió, había quienes vigilarían sus movimientos.

La pareja recibió la orden de hospedarse en un hotel y no mantener comunicación con familiares o policías, puesto que de otra forma, se les advirtió, los dos morirían y posiblemente también sus parientes, cuyos nombres y números de teléfono fueron revelados por los propios agraviados.

De esa forma, mientras la pareja se aislaba en el interior de un hotel, los delincuentes contactaron a sus familiares, a quienes hicieron saber que los habían secuestrado.


ANTECEDENTES

Esta forma de actuar de bandas criminales fue alertada hace unos meses por la Procuraduría General de Justicia (PGJ) y la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE), luego de que fueron reportados un par de asuntos, en uno de ellos una familia con niños, que permanecieron ocultos varios días en un hotel.

Conocidos como secuestro virtual, los casos suelen tener efecto por el alto nivel de violencia que existe en la ciudad, de tal forma que la parte agraviada, sujeta siempre a amenazas de muerte y a un control telefónico, no advierte que se trata de un engaño y prácticamente se autosecuestra.

Las autoridades han insistido para que no se haga caso de este tipo de llamadas y sea colgado el teléfono antes de intercambiar diálogo con el desconocido. Y es que se está ante sujetos preparados para que la amenaza aterrorice, penetre, persista.


Y EL DESENLACE

Respecto a la suerte que tuvo la pareja ya mencionada, durante por lo menos dos días permaneció en un hotel, en tanto que sus familiares pagaron alrededor de 100 mil pesos, depositándolos en una cuenta bancaria previamente indicada por los delincuentes.

Antes del depósito del efectivo, un familiar pidió tener comunicación con su pariente, a lo cual accedió el maleante durante unos segundos. Ello, fue apuntado, es simple, puesto que basta que sean colocados cerca los dos celulares, uno con el que se mantiene comunicación con la víctima, y el otro con su familiar, para que puedan escucharse.

Fuentes de la policía explicaron que tuvieron conocimiento del caso después del pago, alarmados los familiares de la pareja puesto que seguían sin aparecer.

Se indicó que, al conocer la mecánica de los hechos y con los antecedentes ya ocurridos, un grupo de policías inició la búsqueda en distintos hoteles de Tepic y, efectivamente, durante la noche del martes fueron encontrados en una habitación, sanos, aunque aterrados.

A pesar de las evidencias del secuestro virtual, las fuentes consultadas narraron que es tal el dominio que los delincuentes logran sobre las víctimas, que es difícil hacerlas entender del engaño que fueron objeto. Ellos creen que realmente estuvieron secuestrados, se indicó.

El presente caso habría provocado al interior de la PGJ como de la SSPE la urgencia para reiniciar una campaña de prevención a fin de que la población evite ser blanco de estos delitos.

El uso del teléfono se ha convertido en una herramienta de delincuentes que buscan aterrar a sus víctimas para obtener jugosas sumas de dinero. Otra forma de ello, ya conocida, consiste en hacer la llamada y tan pronto como se contesta, poner a la bocina a otra persona que grita pidiendo ayuda, y luego hacer creer que es un familiar al que tienen secuestrado.

La indicación de las autoridades es simple: colgar el teléfono antes de intercambiar palabras con el desconocido.