Por Óscar Verdín Camacho.- En los últimos meses, la organización Antorcha Campesina ha efectuado numerosas manifestaciones, en demanda de necesidades diversas y muy válidas, desde mejoras de vivienda hasta la continuación de carreteras para poblados serranos.

Nadie pone en duda sus necesidades.

Sin embargo, el daño a terceros por las movilizaciones es importante. Hace unos meses, la avenida Rey Nayar permaneció bloqueda varias semanas, frente a la delegación de la SEDESOL, y puso en jaque a numerosos negocios de esa zona, cuyos propietarios eran los menos culpables de los reclamos de Antorcha.

Este jueves, aproximadamente a las 10 de la mañana, nuevamente los antorchistas salieron a las calles y el impacto contra terceros fue grande, y con toda intención. Se reunieron en el estacionamiento de Soriana y cuando salieron a la avenida Insurgentes, bloquearon todos los carriles en uno de los sentidos. De hecho, así lo marcó un hombre que llevaba una bocina: había que cerrar todos los carriles.

Por la hora en que se desarrolló la manifestación, miles de personas tuvieron un impacto directo, inmediato. Pronto se formaron filas con decenas de vehículos.

No valió la petición que hicieron algunos conductores para que se les permitiera pasar, puesto que quedaron sin posibilidad de dar reversa, sino de avanzar atrás de los manifestantes.

En suma, en sus reclamos Antorcha Campesina puede tener toda la razón, más no en la afectación a otros.