Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Se han hecho tantas tranzas en nuestro suelo mexicano, especialmente en lo que respecta a fraudes o componendas politiqueras en las que gana el gallo más chinampo de los participantes, que ya nos tienen acostumbrados a resultados disímbolos alocados que llevan al poder a los más pendejos pero no hay fijón, ahí para la otra se compondrán.
Dicen que los organizadores de los Juegos Panamericanos escenificados en Guadalajara, Jalisco, salieron con su domingo 7 en el oro de las medallas, que salió corriente y se empezó a despintar a escasos días de lucir relucientes en los pechos de los medallistas, que con todo y pena protestaron por haber sido objeto de burla y por desprestigiar a una justa tan importante en el mundo del deporte.
Los defraudados fueron los que con tanto esmero y dedicación recibieron su preciado galardón y a la hora del regreso a sus hogares se dieron cuenta de que estaba desapareciendo la parte dorada del medallón para presentar una presea de vil metal –como los anillos de cobre bañados de un tinte dorado que al tallarlos con un trapo lo dejan prieto, revelando el engaño que muchas veces cobró víctimas entre nuestros paisanos-
Esta acción que pone en vergüenza a una institución deportiva de alto nivel, que tuvo un inicio inaugural de lujo en el Estadio de las Chivas, ahora le están sacando sus trapitos al sol en lo que respecta a los jueces de determinados eventos y la pésima actuación de los destacados directivos, al mal-decir sus respectivos discursos (como el de Vázquez Raña, el equivocarse en el número de los Panamericanos y otras pifias, haciéndolo ver ridículo e irresponsable.
Se han criticado bastante estas justas, a causa de que no se presentan los atletas que compiten en los Juegos Olímpicos y que mandan a los Panamericanos a deportistas de menor categoría, pero no por ello merecen los contendientes que les den gato por liebre y, si hay alguna autoridad máxima en estos encuentros, deben de castigar a quien o quienes resulten responsables de este fraude.
No cabe duda de que en casi todo lo que organiza nuestro país, ha de meter la cola el diablo en lo que respecta a engaño o burla, desde las elecciones presidenciales a los Juegos Panamericanos.
Control Señores Control Hay que ponerse muy abusadillos en las premiaciones a los discapacitados que compiten en los juegos que siguieron y que con toda seguridad les van a entregar medallas chafas y los muñecos de peluche se destriparán a las primeras de cambio Sea por Dios y por favor, que ya no hagan más trinquetes., porque a la hora de llevar las medallas al empeño resulta que son de puro latón, poniendo en vergüenza al empeñador
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