Por: José Miguel Cuevas Delgadillo
El trastorno de estrés postraumático es un diagnóstico reciente; sin embargo, es un padecimiento muy antiguo y ha existido a lo largo de lo historia. Es un trastorno de ansiedad que puede surgir después de que una persona experimentó un evento traumático que le causó pavor, impotencia y horror extremo. Puede producirse a raíz de traumas personales, por ejemplo: una violación sexual, una guerra, un desastre natural, algún abuso físico, un accidente automovilístico serio o haber presenciado un acto violento o trágico. La persona presenta un trauma fuerte que provoca que sienta que su vida corre peligro, o bien, que se sienta en total indefensión o temor. Es común pasar por un breve estado de ansiedad y depresión después de dichos eventos; sin embargo, las personas que sufren estrés postraumático, siguen reviviendo el trauma. Además evitan a las personas, pensamientos o situaciones relacionados con el evento traumático y tienen síntomas de emociones excesivas. Por ejemplo, una mujer que sufre un ataque sexual no solamente pasa por un momento de estrés y depresión, sino que desarrolla un estado de estrés postraumático en el cual frecuentemente revive y recuerda lo que le pasó y trata de evitar cualquier persona o pensamiento que le recuerde ese evento.
CARACTERÍSTICAS GENERALES. Las personas con este padecimiento sufren los síntomas durante más de un mes y no pueden llevar a cabo sus funciones como lo hacían antes del suceso traumático. La vida de la persona queda afectada y, en muchos casos, la imposibilita para funcionar adecuadamente. Los síntomas del trastorno de estrés postraumático, por lo general, aparecen en un periodo de 3 meses después de la situación traumática; sin embargo, también pueden presentarse meses o hasta años después. Cuando el trauma fue muy grave, prolongado y severo y el sistema nervioso quedó impactado profundamente, ese estrés puede quedar presente, no sólo durante los siguientes tres meses, que es lo habitual, sino durante muchos años más. Hace poco tuve la oportunidad de conocer el caso de una jovencita que es originaria del país de Ruanda, África, hace algunos años, ocurrió un genocidio que afectó a miles de personas de ese país. Cuando ella tenía entre 8 y 10 años de edad, sufrió diversos abusos sexuales de por parte de hombres de la etnia contraria a la de ella. Después de 12 años; las secuelas psicológicas negativas no han cesado del todo: no hay paz en su mente, no tiene tranquilidad, incluso, no habla. Su relación con las personas que la rodean es muy escasa, casi no pronuncia palabras, vive un estado de ansiedad severo y angustiada, siente que su vida permanece en grave peligro y que en cualquier momento puede volver a ser objeto de violación. Con este ejemplo real podemos entender que el estado de estrés postraumático puede prolongarse durante muchos meses o años después del evento. He citado un ejemplo fuerte; pero un estado de estrés postraumático también puede generarse en un hogar cualquiera de nuestro país, en Latinoamérica o en cualquier parte del mundo; en hogares donde hay violencia familiar, abusos sexuales, cualquier otro tipo de abuso, insultos o amenazas.
ANTECEDENTES Y ESTADÍSTICAS DEL TRASTORNO. El estado de estrés postraumático originalmente se describió en relación con los veteranos de guerra de los Estados Unidos. En estudios que se hicieron a soldados que participaron en la guerra de Vietnam, se observó que un porcentaje muy elevado de excombatientes, entre 15% y 30%, presentaban síntomas muy particulares: eran personas estresadas, angustiadas, con muchos temores y miedos. Se encontró que tenían cierta forma de conducta similar y se le llamó neurosis de guerra. Después se demostró que no solamente los soldados, sino cualquier persona que ha sufrido insultos, vejaciones, abusos, etc., podía desarrollar los mismos síntomas y se sustituyó el término de neurosis de guerra por el de estrés postraumático. Es mucho más frecuente de lo que usted se imagina; muchos niños que viven en hogares problemáticos están pasando por problemas de estrés, de traumas muy fuertes que, lamentablemente, empiezan a formar parte de su diario vivir. Entonces ¿qué tan común es el trastorno de estrés postraumático? Las estadísticas sugieren que entre el 2% y el 9% de la población tienen cierto grado de estrés postraumático; de cada 100 personas que viven en un país como el nuestro, entre 2 y 9 personas sufren de este trastorno. No obstante, la probabilidad de sufrirlo es mayor cuando la persona se ve expuesta a múltiples traumas o eventos traumáticos durante su niñez o adolescencia, especialmente si el trauma dura mucho tiempo o se repite. Nadie está vacunado contra el estrés, pero hay más posibilidades de sufrirlo cuando la persona, siendo pequeño, sufrió algún evento traumático. Se ven más casos de este trastorno entre la población joven de las ciudades y entre las personas que han emigrado recientemente de países en donde ha habido problemas sociales de violencia generalizada. Parece ser que las mujeres lo sufren más que los hombres, porque tienen una mayor sensibilidad hacia ciertas agresiones. Los excombatientes que han participado en guerras son un grupo muy afectado por este trastorno, pero no vaya a quedarse usted con la idea que es un trastorno específico de ex-soldados. Cualquier persona, en cualquier parte del mundo puede sufrirlo, sobre todo aquellos que no pueden defenderse a sí mismos, como pueden ser los niños y las mujeres. También hay hombres adultos que han estado sujetos a problemas muy fuertes, en donde su vida ha estado en peligro; ellos también pueden desarrollar este trastorno. Seguiremos en el tema. Hasta la próxima. Conferencista y Psicoterapeuta Familiar. Consultas Celular 311 136 89 86.