Por: José Miguel Cuevas Delgadillo

Si la familia no existiera ...los recién nacidos serían atendidos en un pabellón hospitalario grande, quizás con otros doscientos niños; a cierta hora a través de tubos recibirían la alimentación y vitaminas necesarias para su desarrollo. Si alguno llorara por enfermedad, tendría que esperar su turno para ser atendido de una manera fría por una empleada burocrática y sobre trabajada. Por supuesto que habría tiempo para estimulación temprana y juegos, pero sería una actividad mecánica hecha por asalariados. Cada ocho horas, obviamente, la persona sería diferente, lo que no permitiría al menor establecer lazos afectivos estables con otras personas. El desarrollo afectivo y emocional del infante sería seriamente dañado. Al crecer, el niño no contaría con el afecto comprometido y la protección de sus padres... En la adolescencia sería difícil a quién contarle los temores y cambios que los jóvenes suelen tener en esa etapa. Al llegar a la edad adulta no habría un compromiso estable con una pareja... Para cerrar el ciclo de la vida los ancianos serían atendidos en frías instituciones sociales sin calor de hogar, empleados desconocidos y sin vínculos previos acompañarían a los ancianos los últimos años de su vida y cuidarían de ellos en la enfermedad.

Esta familia proporciona consistencia, ternura, firmeza y equidad, así como un ambiente ordenado y conciliador que los niños necesitan para desarrollar una personalidad estable y con hábitos de comportamiento claros. Para evitar que nuestros hijos desarrollen un perfil inclinado a la violencia como estilo de vida proponemos los siguientes cambios en el comportamiento de las familias:


1. Proveer de un ambiente creativo y constructivo.

2. Disciplina con amor.

3. Establecimiento de reglas simples y claras.

a) Presentar la regla;

b) Explicar por qué se estableció;

c) Explicar para qué la regla;

d) Delimitar la regla en casa.

4. Implementa consecuencias naturales y razonables frente a conductas irresponsables.

5. Proveer ambientes positivos.

6. Enseña a competir y a colaborar.

7. Rechazo de la conducta no de la persona.


a) Regular el tiempo de ver la televisión.

La supervisión de los padres de familia respecto a los programas televisivos a los que están expuestos nuestros hijos es una responsabilidad exclusiva de los adultos dentro del hogar. La familia, es, ante todo, el ente social responsable del comportamiento de los hijos dentro y fuera de la casa. Si un niño es violento, debemos revisar qué tipo de familia está a su cuidado. Una manera de reorientar el uso didáctico de la televisión es regular el tiempo que nuestros hijos pasan frente al televisor y seleccionar la programación que les ayude aumentar sus conocimientos y adquieran cultura general. Recomiendo también que los niños vean documentales sobre la vida de los animales, sobre la historia de nuestro país, biografías de los grandes personajes de la historia universal o cualquier otro video que atienda a las necesidades cognoscitivas de niños y adolescentes. El tiempo invertido en ver televisión puede ser sustituido por convivió familiar sano, juegos de mesa o ratos de conversación familiar. Si tienes hijos adolescentes puedes practicar algún deporte juntamente con ellos. Por último, es importante que si deseas como padre que tus hijos no vean determinados programas porque consideras que son nocivos, tú no lo hagas. Si deseas orientación, asesoría o alguna terapia sobre el tema familiar o cualquier otra necesidad psicológica que quieras atender llámame al Celular 311 136 89 86. Conferencista y Terapeuta Familiar. Hasta la próxima.