*Enrique Peña Nieto debe modificar su discurso
*Fecal se pronuncia a favor de Ernesto Cordero
*Josefina Vázquez Mota se tambalea
*AMLO el verdadero adversario de Peña Nieto; el Peje llega a la candidatura desgastado

Por: Juan Fregoso.- Con cuatro candidatos dio arranque la sucesión presidencial, como era obvio por el PRI el abanderado es Enrique Peña Nieto, por el Movimiento Progresista, el contendiente es nuevamente Andrés Manuel López Obrador, mientras que por el PAN se disputarán la presidencia, la diputada con licencia, Josefina Vázquez Mota y el ex secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, considerado como el delfín de Felipe Calderón. Cordero, según reconocidos analistas, lidiará bajo el amparo del Primer Mandatario, ya que se dice que posee la misma línea ideológica del Jefe del Ejecutivo.

Aunque se da por hecho que el triunfador en estas elecciones federales será Enrique Peña Nieto, sobre todo por el apoyo irrestricto que tiene del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, además de contar como factores a su favor su juventud y su carisma, aún es prematuro echar las campanas al vuelo, tomando como premisa que en política no hay enemigo pequeño, máxime en las circunstancias actuales, en las que el presidente de la República está dispuesto a retener el poder cueste lo que cueste, tal como lo ha manifestado a los diferentes medios de comunicación nacional.

El problema es que Enrique Peña Nieto viene manejando un discurso similar al de Carlos Salinas. En su calidad de candidato Salinas apuntó: Hoy enfrentamos el reto de modernizar a México, pero no lo vamos a lograr si no alcanzamos una educación de calidad y capaz de dar servicio a los mexicanos que la demandan; no hay posibilidad de desarrollo, como lo señaló Gabino Barreda, sin un sistema educativo moderno (), por eso (es necesario) tomar un compromiso con una modernización que permita elevar el bienestar de los trabajadores, de los campesinos y de los grupos populares; pero un una modernización que tenga, sobre todo, un sentido y un propósito claramente cultural. Sólo modernizando las conciencias modernizaremos a México, apostrofó el ex mandatario.

Peña Nieto, en el marco de la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, entre otras cosas, expuso: Para combatir de raíz la pobreza es necesario implementar un nuevo modelo educativo con la participación de todos los maestros y maestras del país, que estén alineados y orientados al rendimiento y desempeño que tengan sus alumnos (), debe ser premiado el maestro cuyos alumnos tengan mejor desempeño académico; las jornadas escolares completas realmente avizoran una mayor posibilidad para preparar a los jóvenes y recomponer el tejido social.

Más adelante, señaló: El Estado a través de las instituciones educativas tienen que suplantarse en este papel y dar mayor espacio para que nuestros jóvenes reciban además de educación curricular, otras actividades de carácter recreativo, cultural y deportivo que permite una jornada de mayor tiempo; para lograr este propósito, recalcó, es necesario formar a los maestros para que puedan ser transmisores de una educación de mayor calidad.

Esta disertación del candidato del PRI tiene muchos puntos en común con el discurso salinista, con sutiles variantes, pero en esencia es una calca de la ideología del ex presidente, donde se ve claramente la influencia que ejerce Carlos Salinas de Gortari, sobre Enrique Peña Nieto. Por lo tanto, es evidente que las circunstancias políticas y sociales de 1988, fecha en que contendió Salinas por la presidencia, son ahora completamente distintas, de ahí pues, que el ex gobernador del Edomex, debe modificar la tónica de sus discursos; está obligado a deshacerse de la figura paterna que representa Salinas, ya que sólo así podrá dar una digna batalla a sus contrincantes.

No hay que olvidar que Felipe Calderón tiene la intención de mantenerse en el poder cueste lo que cueste, sobre todo ahora que pesa en su contra una demanda por el delito de lesa humanidad. Calderón sabe que puede ser enjuiciado por la comisión de miles de muertes, consecuencia de su guerra fratricida; necesita dejar en su lugar a alguien que le cubra las espaldas, y ese es Ernesto Cordero Arrollo, el mismo que lanzó la frase humillante de que la familia mexicana puede vivir con 6 mil pesos mensuales, lo que es una soberbia bofetada a millones de ciudadanos que se encuentran atrapados en el anillo de la vil miseria. Con esta mentalidad, Cordero Arrollo no garantiza el triunfo de su partido pero sí una derrota aplastante, similar a la que tuvo Luisa María Calderón, La Cocoa, en el estado de Michoacán, en las pasadas elecciones y en las cuales el pueblo michoacano, con su voto, reprobó al gobierno calderonista.

Por otra parte, si el delfín de Felipe Calderón es Ernesto Cordero, es obvio que la diputada con licencia, Josefina Vázquez Mota está descartada del juego sucesorio. Vázquez Mota por mucho oficio político que pudiera tener no encaja en el esquema de una sociedad o sistema político machista, es decir, su mayor defecto es ser mujer y en un país de machos es inconcebible que una hembra gobierne a los mexicanos.

Y aquí las circunstancias me obligan a citar de nuevo a Carlos Salinas, quien en su momento, pronunció estas contundentes palabras: Se necesita ser realmente hombre para aceptar la igualdad de las mujeres; igualdad como dirigentes políticos, igualdad como talento educativo, como dirigentes sociales en la organización de barrio o de colonias.

Su talento participativo es un elemento fundamental para la modernización del país. La transformación de México no podrá realizarse sin la participación de las mujeres. Hay que reconocerles su valor, inteligencia, capacidad, solidaridad y lealtad. Brillante disertación, sin duda, sobre todo viniendo de uno de los ex presidentes más repudiados no solamente en México, sino allende las fronteras. Luego entonces, ¿por qué no habrían de reconocerse estas cualidades a la panista Josefina Vázquez Mota? La señora tiene tablas suficientes para aspirar a la silla presidencial, pero el calderonismo también se caracteriza por su malsana discriminación, a menos de que se trate de un familiar del presidente, como fue el caso de La Cocoa.

Así pues, suponiendo que Josefina Vázquez Mota quedara fuera del juego presidencial, Enrique Peña Nieto sólo tendría como principal adversario a Andrés Manuel López Obrador, ya que las posibilidades de Ernesto Cordero, son prácticamente nulas, su formación como economista lo hacen ver al país con la frialdad de los números, no con la sensibilidad del político. Por tanto, Enrique Peña Nieto, si modifica su agenda discursiva, si le quita la marca salinista, es un hecho que en julio de 2012 se alzará con la victoria.