Por Óscar Verdín Camacho
El camión rojo de la ruta Jazmines con número económico 522, fue acomodado afuera de la funeraria Jardines de San Juan, por la calle Hidalgo, y en el mismo fueron transportados decenas hacia el panteón para la sepultura de Héctor Daniel Alvarado Flores.
Se trata del mismo camión de transporte público que todavía anteayer manejó Alvarado Flores, horas antes de que fuera abatido por agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP).
Con tres moños negros al frente, también fue acomodada, en el parabrisas, una corona con flores, un recuerdo, se leía, de sus compañeros –de la- ruta Jazmines.
A las 2:30 de la tarde de este jueves, el cuerpo fue trasladado al panteón Jardines de San Juan, donde se efectuó una misa antes de la sepultura. Mientras el ataúd era introducido a una carroza, los familiares de Héctor Daniel gemían, se abrazaban. Clemente Alvarado, su papá, apenas podía detener el llanto, a su lado Ezequiel Llamas Alvarado, ambos líderes transportistas.
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Era un buen hombre, hermano, amiguero, y no te agarraba ni una resortera. No se merecía una muerte así, los balazos fueron por la espalda, comenta a este reportero uno de sus familiares, evidente el dolor profundo. Le molesta nada más de imaginar que alguien diga que Daniel realizó disparos a los policías.
Una mujer, también familiar del fallecido, indica: esto no puede quedar con un disculpen. Debe haber justicia. Esto es muy doloroso, es el gobierno el que lo hizo, uno nunca se imagina que esto te puede ocurrir.
La noche del martes 10, Héctor Daniel llegó a su domicilio en el fraccionamiento Villas de La Cantera y le comentó a su esposa Ofelia que saldría por algo de comida para cenar. Se alejó en su camioneta Nissan.
Ya no regresó.
Ofelia fue enterada en la madrugada del miércoles que su esposo había tenido un accidente y más tarde le revelaron su muerte.
Daniel El Travieso, como le decían, tenía dos niñas de 10 y tres años de edad, respectivamente.
Sus familiares insisten que debe haber justicia.
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Cientos, miles de camiones y taxis circularon por distintas calles y avenidas de Tepic, a manera de protesta, entre el mediodía y la tarde. Justicia para Daniel, es la demanda que se lee en los vidrios de los vehículos de transporte público.