Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit
Aquí, en un espacio público de la Zapata, casi esquina con la avenida México, tengo ante mí una hoja de papel en que veo plasmadas las figuras de siete exgobernadores de Nayarit, que fincaron junto con su antecesor el desarrollo económico, político y social de la entidad, con importantes avances en ramos como la agricultura, la ganadería, la acuacultura, el turismo, el forestal, la minería y la apicultura, entre otros.José Limón Guzmán (1952-57), Francisco García Montero (1958-63), Julián Gascón Mercado (1964-69), Roberto Gómez Reyes (1970-75), Rogelio Flores Curiel (1976-81) Emilio M. González Parra (1981-87) y Celso H. Delgado Ramírez (1987-93). Nos es muy difícil detallar en una sola colaboración lo que aportó cada mandatario estatal por darle un mejor bienestar a los nayaritas, un ambiente de paz y tranquilidad exigida por una sociedad inmensa en el desarrollo en todos sus órdenes. José Limón Guzmán, de un carácter sencillo, amable, muy tratable, logró sentar las bases de un fuerte impulso a la educación secundaria, con la construcción de su infraestructura y la designación de los maestros necesarios para su atención. No se tuvieron en su administración obras materiales que resultaran espectaculares, aunque sí destacó alguna que otra como el avance de la carretera que uniría Ahuacatlán con Amatlán de Cañas, para rescatar a éste último municipio del control comercial del pago de impuestos al vecino Estado de Jalisco. García Montero, un gobernante de mucho arraigo popular, vivió una estabilidad económica en el campo nayarita durante su sexenio, que sintieron los distintos sectores del Estado, con las derramas de dinero provenientes de la producción de maíz, sorgo y frijol, casi como lo obtenido durante la zafra azucarera y cultivo en miles de hectáreas, muy extendido en la costa norte. Esa derrama se sentía en el comercio y servicios de cada municipio, sobre todo de la capital Tepic. Gascón Mercado llegó del Distrito Federal después de ejercer por muchos años su profesión como médico en la dirección del Hospital de Jesús y asumió el gobierno con el título popular agrarista y con su arraigo de ideas socialistas. Los grupos socialistas de aquellos tiempos marcaron como una nueva época la administración de Gascón, dejando atrás el cacicazgo de Gilberto Flores Muñoz. Por cierto que el régimen del político compostelense, Flores Muñoz, quedó marcado en la historia de Nayarit, como el mejor de todos los tiempos, por sus obras materiales, sobresaliendo la infraestructura carretera, la apertura y funcionamiento de los centros de investigación agrícola, incremento a la avicultura y la ganadería, convirtiendo a Nayarit en el granero de la República, que proporcionó durante su gestión alimentos al centro del país. Roberto Gómez Reyes, sentó las bases firmes para el desarrollo turístico, pesquero, agropecuario, minero, dedicando especial atención a las obras subterráneas, las que no se ven, y proporcionan grandes beneficios a la población, como son los drenajes de aguas negras y pluviales, y el agua potable. El desarrollo turístico ahí sigue patente, con las grandes inversiones en las regiones de Compostela y Bahía de Banderas, como consecuencia de la expropiación de miles de hectáreas ejidales y el funcionamiento de Bahía de Banderas, establecido en el sexenio del gobernante, originario de Ixtlán del Río. Podemos calificar su gobierno de los más honestos que han existido y con una visión de estadista reconocida a nivel nacional. El Plan Huicot, en que participaron los Estados de Durango, Zacatecas, Jalisco y Nayarit, dejó una gran estela de beneficios en la zona serrana de esas cuatro entidades. Además hay que sumarle a ese régimen, el proyecto de la Presa de Aguamilpa, iniciada las obras en ese tiempo, pero que fueron suspendidas por la falta de dinero y ejecutadas posteriormente durante el gobierno de Celso H. Delgado Ramírez. Don Rogelio Flores Curiel, uno de los constructores de Nayarit moderno, en especial de la capital nayarita, con obras materiales que dejaron historia. Nayarit en paz y trabajando, así lo dejó Flores Curiel. Emilio nos decía y repetía que su gobierno quedó enmarcado en la obra política más que en la obra material como lo sintió la gente a lo largo y ancho del territorio nayarita. Celso H. Delgado tuvo la suerte que en su sexenio se construyera en Nayarit la Presa de Aguamilpa, iniciada años antes, pero tuvo que ser suspendida por falta de los recursos millonarios. La construcción de autopistas sobresalieron en los programas federales en ese tiempo de Celso. Antes de cerrar esta columna le preguntamos a mi amigo el notario Juan Echeagaray Aguirre ¿dónde vivió en los años de 1970 a 1975, que no sabe que hubo una expropiación de bienes ejidales en el municipio de Compostela para el desarrollo turístico de esa región sur de Nayarit?.... Le invitamos a Echeagaray que discutamos más formalmente ese tema. Hasta la próxima. *Decano del periodismo en Nayarit.