Por Óscar Verdín Camacho
La renuncia de Guillermo Romero Robles como director de la Agencia Estatal de Investigación, sólo vino a reafirmar las profundas diferencias existentes entre altos funcionarios de la Procuraduría General de Justicia (PGJ).
Y es que a poco más de cuatro meses de que inició el gobierno de Roberto Sandoval Castañeda, son de sobra conocidas las diferencias, por ejemplo, entre el procurador General de Justicia Javier Germán Rodríguez Jiménez y el subprocurador Édgar Veytia, quienes apenas cruzan palabra entre si.
Igualmente, Veytia y Romero tuvieron un trato distante, según fue del dominio público.
Con un respaldo absoluto por parte del gobernador, Veytia suele tomar decisiones que corresponderían al procurador e incluso ha llegado a bloquear sus iniciativas. Y ello obviamente no es del agrado de Rodríguez Jiménez, quien, ha trascendido, en varias ocasiones ha presentado su renuncia al cargo pero Roberto Sandoval no la ha aceptado. La última de ellas habría tenido lugar el fin de semana reciente.
Así, en breve tiempo la PGJ ha presentado cambios en puntos clave: la dirección de la policía investigadora y la dirección de averiguaciones previas.
En caso de que el procurador deje el cargo, como se comenta con insistencia, el gobernador no la tendría sencillo para encontrar un sustituto, y no por la falta de capacidad de algún abogado, sino porque quien arribe estaría, irónicamente, bajo las órdenes del subprocurador.