Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Has ocasiones en que debemos apoyar nuestros escritos u opiniones con las frases pronunciadas por grandes hombres-pensadores-, en este caso vamos a citar a John Steinbeck (norteamericano Premio Nobel), que dijo en su novela Canery Row:

Las cualidades que admiramos en los hombres, bondad y generosidad, sinceridad, honestidad, comprensión y sensibilidad son las que llevan, en nuestro sistema, al fracaso. Y las características que detestamos: el ser hiriente, el individuo avaro y lleno de codicia, el mezquino, el egoísta y, por último, aquel que busca su propio interés, esos son quienes tienen las características del éxito. Y si los hombres admiran las cualidades de los primeros, aman el producto de los segundos.

Con todo respeto, debemos pensar en que todo aquel que conozca un delito del tipo que fuese, y cuente con las probanzas que demuestren tal ilícito, (como sabemos que en este tenor se mueven los señores cuidadores de la ley) deberá de hacerlo del conocimiento de la autoridad judicial que corresponda y la mayoría de ellos, lo calla o lo externa a sus superiores y éstos lo mandan al archivo. En especial los relacionados a corrupción y que se relacionan con los sicarios o los émulos de estos delincuentes que cometen secuestros, robos y otros ilícitos, que mantienen en estado de tensión a nuestros paisanos.

Así es que, ¿Cómo vamos a esperar que se comporten con honestidad aquellos que viven inmersos en un mar de delincuencia y en los que existe la sospecha de que algunos están involucrados con los malos?.

Igualmente sucede con los pseudo periodistas que nada más con el chayote la emprenden contra alguna persona tanto fuera del gobierno como dentro, y esto, pudiera interpretarse como por necesidad al faltarle apoyo oficial. Sabemos el fin perseguido, sin embargo, es su modus vivendi y no saben realmente lo que significa ser un informador honesto e inteligente.

Tal vez sea poco menos que imposible premiar a alguien con la profesión de policía, seis años después, y que demuestre honradez reconocida mensualmente. O quizá las casas repartidas se queden con un gran número de viudas cuyos esposos perecieron en cumplimiento de su deber. Ya vieron ayer, murió asesinado otro comandante.

Así anda el gremio de los comunicadores, no se puede ser juez y parte, pero los funcionarios son vulnerables y por muy honestos que sean o pretendan serlo, pueden resbalar, como dice el dicho en casa del jabonero el que o cae, resbala.

Tampoco debemos olvidar que el comunicador también tiene su corazoncito y tiene derecho a defender de manera personal su bandera (su partido, sus conveniencias) aunque se asegure que debe ser imparcial y que defienda el derecho de equis persona por sobre todas las cosas

En pocas palabras: Control Señores Control la cosa está muy peliaguda para ambos, policías y periodistas Las comparaciones son como las suegras malas: Odiosas. Deben dejarse las cuestiones como estaban porque los policías serán siempre cuicos y los periodistas: mitoteros Pero los dos son servidores públicos Con todo el debido respeto.

(Líneas: 311 158-66-55).