Por Óscar Verdín Camacho
La mañana del martes 24 no se tenía prevista la visita del gobernador Roberto Sandoval Castañeda a la Procuraduría General de Justicia (PGJ). Caminó por los pasillos de la dependencia y saludó a algunos empleados y a visitantes. Relatan que no caía sobre él la lluvia de flashes de las cámaras fotográficas que suelen acompañarlo.
Había ido en busca del procurador Javier Germán Rodríguez Jiménez y se reunieron en privado. Ha trascendido que Sandoval Castañeda le pidió quedarse al frente de la dependencia, pero el maestro de muchas generaciones de abogados le respondió que no.
El gobernador insistió, e incluso le habría ofrecido que se tomara unas semanas de descanso para que lo pensara con calma, pero el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia y ex rector de la Universidad Autónoma de Nayarit le respondió que no.
Para el maestro Javier Germán Rodríguez no había vuelta de hoja. Debía irse. Quería irse.
Se deduce entonces que acordaron la forma para que se diera la salida sin escándalo: con un permiso por seis meses. Pero todos saben que es un permiso sin retorno.
Todavía este miércoles, Rodríguez Jiménez acudió a su oficina en la PGJ para cumplir los trámites de entrega.
Durante los poco más de cuatro meses al frente de la dependencia, se supo de su incomodidad debido precisamente a la falta de respaldo para cumplir con el trabajo encomendado.