Por: José Miguel Cuevas Delgadillo
Los seres humanos con frecuencia no estamos preparados para enfrentar el creciente número de adversidades y preocupaciones que la vida cotidiana suele tener; la modernidad ha traído muchas comodidades, pero también complicaciones que afectan nuestro estado de ánimo. ¿Sabes manejar tus preocupaciones? ¿Cómo te afectan? ¿Cuál es la razón de ser de tus preocupaciones? ¿Eres una persona obsesionada o que se deja llevar por su obsesión? Algunas personas pueden mostrarse vulnerables ante las preocupaciones, lo cual las lleva a sentirse vacíos y esto puede generar en ellos una depresión. Mucha gente se siente muy mal los fines de semana o durante las vacaciones porque no tienen nada qué hacer, mientras que otros hallan la posibilidad de hacer todo aquello que durante la semana o el año no pudieron. Es importante saber enfrentar las adversidades y preocupaciones, a fin de evitarnos conflictos que nos afecten psicológica y físicamente. El sistema nervioso, inmunológico y endocrino -que forman parte importante del funcionamiento de nuestro cuerpo- están estrechamente relacionados.
Por lo tanto, una situación de estrés muy fuerte que afecte al sistema nervioso, puede desembocar en una enfermedad de tipo endocrina. Endocrino se refiere a que afecta las glándulas del ser humano, entre ellas tenemos la tiroides, las glándulas suprarrenales, entre otras; éstas se pueden ver afectadas cuando las preocupaciones y obsesiones se vuelven crónicas y existentes. Una de las emociones más comunes y al mismo tiempo sin mayor provecho que caracteriza al ser humano es la preocupación; las personas pueden pasarse la vida entera preocupándose por el futuro sin que éste cambie. La preocupación ha sido definida como el sentimiento que inmoviliza al hombre en el presente, por cosas que pueden sucederle en el futuro. Es muy común en la actualidad, de tal manera que muchas personas pierden una increíble cantidad de momentos del presente pensando en el futuro. Gran parte de las preocupaciones se refieren a cosas sobre las que no tenemos ningún control y muchas veces se remontan al pasado; pensar en todo aquello que uno hizo o dejó de hacer es inútil. Lamentablemente, el pasado no se puede cambiar ni modificar. El secreto de enfrentar exitosamente las circunstancias adversas o las dificultades está en la actitud que asumamos en situaciones apremiantes. Hay quienes dimensionan un problema y lo convierten en gigante; otros, por el contrario, se toman el tiempo suficiente para medir cuidadosamente la magnitud del obstáculo que enfrentan. La actitud es determinante en la búsqueda de soluciones. ¡Eso es lo importante! Buscar soluciones, lo mejor es, en estos casos, ocuparse, en lugar de preocuparse. Anteponerse mentalmente a lo que puede llegar a suceder es un ejercicio inútil, sin provecho y riesgoso para la salud emocional. Lo mejor es buscar soluciones prácticas y ocuparse en ello. Hasta la próxima. Orientador Familiar y Conferencista. Consultas Celular 311 136 89 86.