Por Brígido Ramírez Guillén
Decano del periodismo en Nayarit

En cuanto terminó Ney González Sánchez su periodo de seis años como gobernador del Estado, surgieron de inmediato una serie de comentarios sobre la estratosférica deuda externa que dejó para ser cubierta, vía impuestos, por los nayaritas, cerca de los siete mil millones de pesos, y que no fueron bien canalizados en los rubros que señaló en su solicitud al Congreso local para su aprobación, sobresaliendo la infraestructura carretera y otras importantes obras materiales.
Independientemente del monto de esa deuda vinieron consigo las especulaciones acerca de cuántos millones de pesos fueron desviados para su uso personal y de su familia, que pudieron ser también muy cuantiosos y colocados en inversiones bancarias, así como en la adquisición de bienes y servicios. Por donde se le vea, es muy escandalosa la corrupción de esa administración estatal, sin embargo nos es difícil detallar los fraudes que se cometieron bajo la dirección de Ney González, como el mal manejo del impuesto del doce porciento correspondiente a la Universidad Autónoma de Nayarit, que alcanzó en aportaciones por más de ciento cuarenta millones de pesos ; lo de los Fondos de Pensiones de los maestros estatales por más de doscientos millones, lo de la burocracia estatal por más de ciento cuarenta millones; lo que se fraudeó al magisterio federal, con un aproximado de doscientos millones de pesos.
Baste ese botón enumerado, pues lo grueso de la corrupción en el manejo de los fondos públicos lo tiene en su poder el Órgano de Fiscalización Superior del Estado, que por algunas circunstancias no se dan a conocer al público Ney soñaba en ser candidato a la presidencia de la República, de ahí las millonadas que gastó en publicidad a nivel nacional, a veces exaltando su personalidad de gobernante y otras manejando como gancho la Rivera de Nayarit Concluido ese régimen se trajo consigo el comentario que no le bastó a Ney enriquecerse a costas de los dineros del pueblo, sino que todavía, sin ninguna vergüenza, podía seguir sangrando el erario estatal al hacer efectiva la compensación vitalicia aprobada por el Congreso local bajo el decreto número 7569 a iniciativa del Jefe del Ejecutivo, licenciado Celso Humberto Delgado Ramírez y promulgado el 18 de diciembre de 1992
Celso veía ya muy cercana la expiración de su tiempo como gobernador y le nació la idea de la iniciativa que terminó en el Decreto de la XXIII Legislatura que aprobó el Otorgamiento de Compensación vitalicia a los exgobernadores Constitucionales del eEstado de Nayarit que en su Artículo Único dice: En mérito a sus servicios y en respuestas a su desempeño de lealtad y probidad institucional, se otorga compensación vitalicia equivalente a seiscientas veces el salario mínimo diario general vigente en la entidad, a pagarse mensualmente a favor de los ciudadanos Julián Gascón Mercado, Roberto Gómez Reyes, Rogelio Flores Curiel, Emilio M. González Parra y de los subsiguientes exgobernadores del Estado de Nayarit, siempre y cuando hubieran cumplido sesenta años de edad.
Ese Decreto lo firmaron el Diputado Presidente Roberto Lomelí Madrigal, Diputado Secretario J. Jesús Pimienta Cortés y Dip. Pablo Plascencia Villegas. Si estuviera vigente el Decreto 7565, Ney no pudiera cobrar ningún centavo pues aún no llega a los sesenta años de edad, pues anda o ya cumplió los cuarenta y ocho años. ¿Y cuál es el salario mínimo vigente en la entidad?.... Nayarit se encuentra en la zona C, entonces sería de cincuenta y nueve pesos con ochenta centavos, lo que vendría a sumar treinta y cuatro mil pesos con cuarenta y ocho centavos, mensuales, tomando en cuenta esas seiscientas veces. Después ya siendo Gobernador Constitucional del Estado Rigoberto Ochoa Zaragoza lanza otra iniciativa que la XXIV Legislatura aprueba bajo el Decreto 7960 y es promulgada el 17 de mayo de 1996 sobre la Adición de un Párrafo al Artículo Único del Decreto no. 7569 publicado el 30 de diciembre de 1992.
Su Artículo Único dice: se modifica con la adición de un segundo párrafo el Artículo Único del Decreto 7569 para quedar como sigue: Artículo Único. (primer párrafo igual). La compensación vitalicia a que se refiere el párrafo anterior, se hará extensiva en favor de las esposas de los exgobernadores que fallezcan, en reconocimiento al trabajo que desarrollaron sobre protección a la asistencia social del Estado. Firman: diputado Presidente Florencio Gutiérrez López; Dip. Secretario Jorge Castañeda Altamirano y Dip. Secretario Rosalío Pardo Viera. Y en septiembre veinte de 1999, a unos cuantos días de haber asumido la administración estatal, Antonio Echevarría Domínguez promulgó el Decreto número 8231 que le envió la XXVI Legislatura, en su Artículo Único se modifica con la adición de un tercer párrafo el artículo único del Decreto número 7569 para quedar como sigue: Artículo Único. (primer párrafo igual). La compensación vitalicia. (segundo párrafo igual). Las compensaciones vitalicias que se establecen en los dos párrafos anteriores, no se cubrirán a persona alguna a partir de esta fecha, no afectándose los derechos de quienes ya están recibiendo dichos beneficios.
Ese Decreto 8231 fue firmado por el Presidente de la Legislatura Rodrigo González Barrios; Dip. Secretario Margarito Basto paredes y Dip. Secretario Carlos Enrique García Cambero. Al abrogarse los Decretos números 7569, 7960 y 8231 publicados en el Periódico Oficial del Estado el 30 de diciembre de 1992, el 18 de mayo de 1996 y el 29 de septiembre de1999 dejan de percibir la compensación vitalicia los exgobernadores del Estado de Nayarit y sus esposas cuando éstos fallezcan. La iniciativa de Decreto presentada por el gobernador Antonio Echevarría al Congreso del Estado de millonarias erogaciones a exgobernadores de Nayarit, que bien pudieran aplicarse a otros rubros de la administración. Nos queda la duda: ¿En verdad el gobierno del Estado está cumpliendo este Decreto para no dar la compensación vitalicia a los exgobernadores?.... ¿Cuáles fueron los motivos marcados en su iniciativa?.... Lo diremos en la próxima *Decano del Periodismo en Nayarit.