Por Óscar Verdín Camacho

En el estudio divulgado anteayer que muestra los impresionantes gastos en publicidad de los gobiernos estatales, y que durante la administración de Ney González Sánchez Nayarit fue llevado escandalosamente a los primeros lugares en ese tema, se formula la siguiente interrogante:

La pregunta ahora es si esta tendencia (de los altos gastos en publicidad oficial) refleja una mejora de la información del gobierno hacia el ciudadano o si es una señal del aumento de prácticas propagandísticas.

La respuesta, en el caso de Nayarit, debe ser lo segundo.

De acuerdo con el estudio divulgado por el Centro de Análisis e Investigación, la consultora Artículo 19 y Fundar, en el 2005 –año en que Ney González arribó al gobierno, en septiembre- en Nayarit fueron gastados, en publicidad oficial, 67 millones 329 mil pesos; en 2006 la suma aumentó a algo más de 105 millones; en 2007, 107 millones y medio; en 2008, más de 136 millones; en 2009, más de 228 millones; y en el 2010, más de 338 millones de pesos, para dar un total de cerca de mil millones de pesos.

El aumento fue del 289 por ciento en el caso de Nayarit, y quedó ubicado en la cuarta posición.

Las citadas instituciones indicaron que los datos que obtuvieron fue a través de solicitudes de información mediante la Ley de Transparencia, aunque criticaron que la mayoría de los gobiernos estatales, entre ellos el de Nayarit, no rinden cuentas claras sobre los gastos en publicidad.


TODO POR SU IMAGEN


De las cifras antes divulgadas año por año, los gastos en publicidad durante 2010 representan un escándalo, cuando menos una vergüenza para el ex gobernador González Sánchez.

Y es que, por ejemplo, cómo podría entenderse un gasto por arriba de 338 millones de pesos en publicidad cuando ese año estalló la crisis en la Secretaría de Salud que llevó a un paro a los trabajadores, aflorando millonarios adeudos y las profundas carencias en medicina y con muchos enfermos hacinados, en el suelo, en pasillos.

No es casualidad que prácticamente en cualquier rubro que se vea –de salud, de procuración de justicia, de sindicatos de maestros, de fondo de pensiones, de deuda pública, de deuda a la Universidad Autónoma de Nayarit, entre muchos otros- haya señalamientos de mal uso de recursos del gobierno anterior, mientras que en publicidad los gastos se mantuvieron en las nubes.

La única explicación es que quizás llegó a tratarse de una situación enfermiza. Entre más problemas brotaban, más se respondía con maquillaje para sostener la figura de Ney González, con aparentes buenas nuevas en medios de comunicación.

La suma de los 338 millones contabilizados en publicidad oficial del gobierno en 2010 –hay quienes creen que la cantidad puede ser mayor- fue superior al presupuesto de egresos de ese año para el Poder Legislativo, 189 millones; el del Poder Judicial, poco menos de 215 millones; y también de la mayoría de las secretarías estatales.

Incluso no se quedó tan lejos del presupuesto asignado a la Procuraduría General de Justicia, 382 millones, a pesar de la inseguridad que se disparó ese año.

Todo ello, pues, a costa del maquillaje. Y las consecuencias por el despilfarro, siguen.