José María Castañeda
SANTIAGO.- La festividad de carnaval ha terminado por ser un acto de libertinaje donde la juventud actual a degenerado aquella bella tradición con la venía de sus alcahuetes padres en actos de confrontaciones con piedras y huevos de verdad tomando como blanco las fachadas de las casas y los vehículos particulares.
Prueba de lo anterior fue el domicilio del reportero de esta editorial ya que pandillas de desadaptados sociales cuya edad era mayor de 14 años y menor de 17, ya que fue tomado como trinchera para enfrentar a otro grupo menudeando las piedras, y los huevazos entre una y otra parte, hasta que decidí salir a correr a los chamacos que proferían palabras de carretoneros arriesgándome a ser blanco de algún huevazo, o de una pedrada. En ese sentido entrevistamos al profesor Eduardo Lugo, quien sobre tema dijo que este pasado martes tuvimos muchísimo trabajo, tuvimos el carnaval de Palmar de Cuautla, tuvimos el carnaval de Sentispac, el de Pozo de Ibarra, además de diversos jaripeos, de tal manera que nos exigían elementos, para resguardar ese tipo de eventos que son grandes, que son muy problemáticos y la ciudad se quedó con pocos elementos y por ende con pocas patrullas.
Por eso para el departamento de seguridad pública fue muy difícil controlar las pandillas de jóvenes de 14, 15 y 16 años ya que no se confrontaban con huevos de carnaval, sino con piedras y huevos de verdad participando también personas adultas en este libertinaje llamado carnaval, yo la verdad dijo Eduardo Lugo, me quedé sorprendido de la manera en que los padres de familia, dejan a sus hijos actuar tan impunemente nosotros detuvimos a varios que por ser menores de edad los llevamos a sus hogares para que los padres de familia vieran el estado en que nos dejaron las patrullas, manchadas con los huevazos, al igual que los uniformes de los oficiales, y eso se debió a los ataques que sufrieron mis elementos al tratar de decomisarles el producto que utilizaban como armas.
Pero eran turbas entonces nosotros no teníamos la capacidad para andar controlando todo, debo aclarar que los jóvenes caían en faltas administrativas pero no los puede mantener encerrados porque este es un Cereso para personas adultas, yo no los puedo tener aquí, lo único que hago es hablarle a sus padres para que se los lleven, y si por esta vez no les aplicamos una multa administrativa de reincidir en esto, serán los padres quienes deberán de asumir este compromiso, por su irresponsabilidad para llevar a sus hijos por la senda del bien, concluyó el Profe Lugo.