Por: Olegario Zamudio Quezada
Corrían los tiempos de Don Emilio como gobernador de Nayarit, entonces el AMIGO EMILIO quien era admirable por tener desarrollado el sentido común que en aclaración de este, el sentido común es el mas común de los sentidosy es el que menos utiliza la gente curiosamente.
Recuerdo en ese entonces, al inicio del gobierno del PUEBLO EN EL PODER los Profes le presentaron una terna para ocupar los asuntos de la educación en Nayarit, terna que Don Emilio rechazó tajantemente. Días después, se presentaron titubeantes con el Gobernador y el mismo, al ver su actitud, les propuso para dirigir los destinos de la educación en Nayarit al Profesor Liberato Montenegro; los maestros federales no se opusieron a ello.
Ya ascendido al poder, el mismo Liberato otorgó nombramientos. Recuerdo el de uno de ellos, el del Profesor Braulio Pérez Valdivia, con fama de ladrón, al presentarlo ante sus compañeros de trabajo. Le adjudicó calificativos de luchador social, revolucionario, defensor de las mejores causas de la sección XX, y otros calificativos más que le adornó a Braulio, menos el de ser honrado. ¿Sería coincidencia?, no lo supe nunca.
Ahora que Aníbal Montenegro, ese que ve por todos lados Polizetas, ahora que fue titular de la educación, nunca ejerció el poder de las convocatorias para nombramientos por oposición de personal de confianza en la Educación; todos los acuerdos los tomaban ellos en familia.
Es facultad del estado nombrar personal de confianza en el gobierno y sus ramificaciones, pero como dicen los indígenas, las leyes formales del mestizo terminan donde inician las costumbres y tradiciones de los indígenas, y en gran parte tienen razón, pues por otro lado, es del conocimiento de ellos que no son una república dentro de otra.
La lucha de los indígenas a las afueras de Palacio, es loable de manera incompleta; lo es, porque tienen sobre de si el estigma de los Montenegro, quienes agazapados desde las filas del Partido Acción Nacional, miden sus fuerzas con el gobierno Priista que encabeza Roberto Sandoval, y el uso de sus facultades.
En una batalla similar que la historia registra de los Montenegro en tiempos pasados, al gobernante Toño Echevarría lo columpinaron en su lucha sexenal, porque lo acusaban de ser panista, y ellos, los Montenegro, defendían los intereses de La educación popular, y en consecuencia, los profes que son priistas, secundaron al viejo de Ixtlan en su lucha socialista en defensa de la educación popular y del articulo tercero constitucional, contra los conservadores y los reaccionarios.
Ahora el dilema de LA FAMILIA DEL SUR, patrona de la sección 20, es que se fueron al PAN completitos por conducto de la refrescante Coca-Cola, en alianza con la Doña que quería ser gobernadora, y en ello perdieron la elección. También su militancia dentro del PRI, y en consecuencia de perder su dato estable, perdieron piso.
Ahora andan llorando y queriendo recuperar a gritos y sombrerazos, lo que no pudieron sostener como hombres probos ideológicamente hablando. Ahora están haciendo reuniones secretas con sus agremiados exhortándolos a desobedecer y no reconocer a la autoridad formal en la educación.
Esta es la primera ocasión que se realizan exámenes de oposición a funcionarios de educación, y bien por eso, y si junto con ello quedan personas con simpatía y capacidad reconocida, entonces bien por el estado.
Ahora no son los tiempos del amigo Emilio, los tiempos del pueblo en el poder, pero si fuera así, es de seguro que Emilio, a los profes imbuidos en el PAN no les entregaría las riendas de la educación popular, y ante la ausencia de un buen liderazgo, dejaría a las leyes que hablaran por el pueblo. Eso creo que haría Don Emilio, el líder Obrero al que si algo le funcionaba bien, era el sentido común, el más común de los sentidos.