* La grilla en la SSA y el Hospital Central en grande por la planilla azul, el doctor Benito es el gallo de Ibarra Ocampo
Por Fernando Gutiérrez Meza
Una contaminación visual desagradable se observa en todas las instalaciones del Hospital Central de Tepic, junto con las oficinas directivas, administrativas, de atención a los usuarios y hasta en los pabellones de enfermos, donde tiene lleno de pales con propaganda de la planilla Azul que encabeza el matasanos de nombre Benito, aunado a otra publicidad de menor impacto de la naranja que abandera una doctora de la zona uno, de quien dijeron se llama Aracely, pero que nadie la conoce en el nosocomio, refieren empleadas de esa institución que la tienen convertida en una cárcel con tanta pintas.
Durante un recorrido que este comunicador realizó en las instalaciones del Hospital Central, fue notoria la exagerada propaganda que tiene el doctor Benito de la planilla azul, el cual comentan que es el candidato de la Secretaría de Salud, María Ibarra Ocampo, funcionaria que no olvida su origen de -gata- y grillera en esa institución, por ese motivo, permite tanto cochinero en todas las instalaciones, lo cual pudiera hasta provocar infecciones tanto por la tinta y el aroma que expide el papel, pero eso a la titular de la SSA la tiene sin cuidado, que se aguanten la bola de mugrosos que requieren del servicio en ese sanatorio público.
Se constató que en su mayoría las oficinas se encontraban abandonadas, porque los trabajadores andan en la grilla con el matasanos del Benito, que se promueve para dirigir el sindicato de obreros de la SSA, luego que está por concluir su periodo el doctor José Luis Martínez, quién es el impulsor de sus sucesor de la planilla azul, pues para muestra es que la misma oficina de esa organización la mantienen como casa de campaña de ese grupo del color del partido de Josefina Vázquez Mota.
En el recorrido por los pabellones, la sala de operaciones, urgencias y consultorios fue notable la ausencia de doctores, enfermeras o asistentes médicos, solamente se pudo apreciar a uno que otro residentes de la escuela de medicina de la UAN, que acuden a realizar prácticas con enfermos que están por colgar los tenis y solamente esperan sea llamados a cuentas por el creador y paguen los pecados cometidos en la tierra.
Las filas de pacientes que acuden a consulta, a recibir los mejoralitos, la cita o el turno para ser operados son largas, aunado que los doctores no acuden, pues éstos prefieren hacerlo en hospitales privados y cobrar por su salario, el cual en las instituciones públicas no lo perciben como quisieran.
Mientras tanto, esos galenos se olvidan de los juramentos que hacen cuando están estudiando o al recibirse y ni se acuerdan del tal Hipócrates y la sensibilidad con los pacientes, utilizan la Secretaría de Salud solamente para jubilarse cuando cumplen los determinados años de servicio, aunque durante ese tiempo hayan sido los causantes de varios fallecidos que tuvieron la necesidad de haber acudido a ese tipo de hospitales.
Todo indica que a la anterior gata de la SSA y ahora ama y señora de la dependencia que maneja millones de pesos para la salud de los nayaritas, lo que sucede en ese hospital a dónde acuden indígenas, trabajadores de empresas, madres solteras, embarazadas, o personas de la tercera edad que no tienen ISSSTE o IMSS, le tiene sin cuidado a María Ibarra Ibarra Ocampo, ahora la mujer se la pasa como una diva en su amplia oficina, con aire acondicionado, cafecito, galletitas y hasta ajedrez para pasar la mañana agradable y esperar determinada reunión o la hora de comida, pues ni siquiera se preocupa por ir por los niños a la escuela, tiene sus –tonchis- y carro a la puerta para eso.
Da tristeza que mientras que la titular de la SSA María Ibarra Ocampo se la vive de esa manera, junto con los empleados administrativo con quienes continuamente se reúne para conocer cómo andan de dineros, en los pasillos, entradas e interior del hospital, se aprecian caras tristes, con lagrimas en los ojos por la impotencia de tener que soportar malos tratos de los empleados (as) amargados y frustrados del hospital, aunado a los doctores que no se dignan a cumplir al cien con sus obligaciones.
Ante ese desalentador panorama en el hospital de Tepic y el desinterés de la titular de la SSA que todavía no dijere el puesto que le confirieron, sería conveniente que el gobernador del Estado, Roberto Sandoval Castañeda, tome cartas en el asunto, pues no se vale que prefiera cobijar a ese tipo de empleados inservibles y que hasta posiblemente votaron en su contra, que a la gente que sí dieron la confianza de llevarlo a tan dingo cargo de conducir los destinos de Nayarit.