Por Agustín Almanza
Hijos de su perra madre, la dejaron morir; les dije que no la trajeran aquí. Así gritaba un señor ante un nutrido cuerpo de médicos y enfermeras del Hospital General, en el área de emergencias. Una joven señora había fallecido pocos minutos antes después de haber ingresado allí. Los gritos y el llanto de los familiares eran patéticos. El personal médico, mientras tanto, guardaba prudente silencio. Era un día común, un común día.
Es admirable la labor que desempeñan y desarrollan estos equipos de trabajo, mismos que siempre están dando muestras de unidad, positivismo y optimismo, ante los retos que les impone el día tras día y noche. Mucha admiración y respeto para el grupo para el grupo de enfermeras, muy profesionales, siempre activas y atentas en el cuidado de los enfermos, muchos de ellos latosos.
La escases de medicamentos, algo alarmante en este lugar y pedía se hiciera público ello, cosa que en este espacio informativo estamos haciendo ¿No hay presupuesto digno para la salud, que es renglón prioritario para el bienestar social? ¿O -piensa mal y atinarás- existe desvío de fondos? Porque es justo tal desabasto de medicamentos y mucha gente, familias, carecen, no tienen capacidad económica para solventar gastos de medicina –muy cara por lo cierto- para la recuperación de la salud de sus enfermos, y esto es alarmante y trágico.
Un atento llamado, pues, a las autoridades del Ramo, para que se pongan las pilas y actúen como ordena la ley, porque no todo es bonita imagen detrás del escritorio, tomando café y comiendo galletitas, o hablando por teléfono, para asuntos no correspondientes a su responsabilidad como funcionario de salud.
Finalmente un fuerte aplauso y un sincero abrazo a ese efectivo personal del área de emergencias, entre médicos y enfermeras ¡Adelante!