Por Óscar Verdín Camacho
Elementos de la Policía Federal y de la Procuraduría General de la República (PGR) localizaron a una señora de 73 años de edad que supuestamente estaba secuestrada, dentro de un hotel, cuando en realidad era objeto de una extorsión a base de fuertes amenazas que la llevaron a hospedarse.
Por la liberación de la ofendida, un extorsionador exigía a sus hijos 500 mil pesos, según reveló este lunes la delegación en Tepic de la PGR.
Mediante un comunicado de prensa, fue explicado que el seis de marzo, la señora atendió una llamada por teléfono a través de la cual recibió fuertes amenazas y la indicación de que, sin avisar a nadie, debía hospedarse en un hotel ubicado en la avenida Insurgentes, en Tepic, situación que cumplió.
Luego, ella misma proporcionó los números de teléfono de sus hijos, a los cuales el extorsionador les hizo saber que su mamá estaba secuestrada y que, para liberarla, debían depositar 500 mil pesos en una cuenta bancaria.
Sin embargo, una hija de la señora advirtió que podría tratarse de una extorsión e interpuso la denuncia penal AP/PGR/NAY/TEP-IV/94/2012, lo que motivó la intervención de las áreas de inteligencia tanto de la PGR como de la Policía Federal.
Así, iniciada la búsqueda, la señora de 73 años fue encontrada en un hotel, cuyo encierro había sido provocado por las graves amenazas, pero en realidad no estaba propiamente secuestrada.
La PGR ha solicitado a la ciudadanía que no atienda este tipo de llamadas y cuelgue su teléfono o celular, o bien de inmediato aviso a las autoridades, a los teléfonos 066, 089 ó al 01-800-0085400, o bien al correo electrónico HYPERLINK mailto:politicacriminal@pgr.gob.mx politicacriminal@pgr.gob.mx.
Extorsiones de este tipo han sido constantes en los últimos dos años, cuando se incrementó la violencia en el estado.
Hace unos meses, en este espacio fue presentado el caso de una joven pareja que vivió una situación similar, atrapados por el terror de las amenazas. En ese caso sus respectivas familias reunieron una suma de dinero que fue depositada en una cuenta bancaria. Según se explicó en su momento, los jóvenes creían que estaban secuestrados, en un hotel, y tardaron un tiempo para asimilar que todo había sido producto de las amenazas.