Por Mónica Treviño

Qué pena me dio ayer que llevé a urgencias del centro de salud Juan Escutia a una de mis hijas por un dolor de estómago. Primero pagas tu servicio de urgencias de más de 100 pesos, muy bien, luego te dicen que salgas a comprar tu inyección de ketorolaco porque no hay medicina para el dolor (???), luego pasas a consulta para que te den tratamiento, pagas costo de consulta a parte, luego te dicen que no pueden hacerte expediente porque no hay carpetas (???) luego te mandan a farmacia a ver si hay suero y medicamento para tu tratamiento que te puedan dar, como no con mucho gusto pasé, resulta que no había, ni suero (imaginen en esta temporada de calor sin sueros).
No importa, sumé otros 200 a los 350 ya gastados. Yo afortunadamente sufragué el gasto, pero me dio mucha pena la cara baja de las personas que se les notaba no podían comprar su medicina por fuera, eso sí afuera del edificio hay una publicidad que se ve a lo lejos con el slogan Por un Nayarit saludable, los que ahí laboran hacen lo que pueden con tanta carencia de material y medicamento, muy amables ni qué.

Muy cierta la caricatura del periódico Infornay del día de ayer con el nombre de Trastienda, haciendo referencia al tianguis turístico, mostrando a un huichol regordete que recibe a los turistas y atrás a una familia famélica. Aquí no importa si tienes seguro popular o no, simplemente no hay medicamentos. Pero que tal el evento de Santa María de Oro y ahora del Tianguis Turístico, ya hasta mal cae el secretario de Turismo, con tanta sobre exposición de s imagen, siendo chile de todos los moles.

Mucha difusión al turismo como en el sexenio pasado y la Salud en que queda. Eso sí, el otro día una amiga, esposa de funcionario me dijo que había parido en el Puerta de Hierro y que la cuenta fue de $ 100.000 (cien mil pesos), ¡qué poca! porqué a ellos que ganan mucho y pueden pagar su cuenta con su salario, gobierno les paga, para ellos si hay y para el pobre que es el que debería ser beneficiado no hay. Que incongruencias de la vida y de los gobiernos.

Por último quiero comentar que por ser vecina de dicho centro de salud, toda mi vida me gusta ir a consulta ahí, pues es más rápido que el seguro social y hasta médicos especialistas hay, pero hoy me dolió el corazón de ver como hay tantas carencias y tanta gente que se queja ante las trabajadoras que amablemente atienden, los enfermos seguramente sin medicamento y sin dinero para comprarlos, pues seguirán enfermos. ¿Dónde está el Nayarit Saludable? me pregunto.