Juan Fregoso

*Necesario que los candidatos se hagan el antidoping

*Porque la mayoría de políticos se drogan para aguantar la fatiga

*Las drogas más comunes que utilizan son la reserpina, cloromizina y la ipraniazida

*Las cuales les permite abatir el cansancio y aumentar su actividad mental

*México necesita un presidente mentalmente sano, que actúa lúcidamente y no distorsione la realidad

Los próximos de meses serán de intensa actividad física para todos los candidatos de los diferentes partidos políticos, sobre todo, para aquellos que aspiran a la presidencia de la República, los cuales tendrán que recorrer prácticamente todos los rincones del país. Toda campaña política implica, indudablemente, un marcado desgaste físico como psicológico, no importa la edad, la actividad desplegada por los hombres que van tras el poder, habrá de manifestarse en el natural cansancio o agotamiento corporal y psíquico, es el costo más inmediato que tendrán que pagar los políticos que buscan ocupar un cargo público.

A esta situación no puede escapar ni siquiera el candidato presidencial más joven, me refiero al priísta Enrique Peña Nieto, como tampoco el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, o la panista Josefina Vázquez Mota. Todos ellos habrán de resentir el cansancio, el debilitamiento como consecuencia de su arduo trabajo proselitista, mediante el cual ofertarán cada uno de ellos su proyecto de gobierno en aras de conquistar la voluntad de los ciudadanos. Por lo tanto, supongo, que todos estos señores se verán obligados a robarle muchas horas al sueño, un día apenas pernoctarán lo mínimo, y lo harán en distintos lugares, ciertamente en lujosos hoteles pero nunca será igual al descanso hogareño en donde se puede dormir a pierna suelta y levantarse a la hora que les dé la gana, porque estarán supeditados a una agenda rigurosa de trabajo político que tienen que cumplir al día siguiente.

Cómo le hacen los candidatos para aguantar este tren de vida, de dura actividad durante los meses que perdure la campaña. ¿Lo harán en estado normal?, o ¿tomarán alguna especie de estimulante para soportar la pesada carga de trabajo que exige meses de intenso actividad política? Las interrogantes, indiscutiblemente, son más que interesantes porque nos permite conocer cómo aguantan tanto los hombres y mujeres que codician el poder, ya que naturalmente, ningún ser humano puede soportar—digamos en estado normal—un tren de vida de esta naturaleza, a no ser que sean una especie de Superman o algo por el estilo, pero esto es inconcebible, porque raya en lo fantástico más grotesco y los contendientes son de carne y hueso, como cualquiera de nosotros. ¿Cómo aguantan tanto, entonces?

Hace apenas un par años un guaerdaespaladas de altos dignatarios reveló a la Interpol, que sí a éstos se le practicara la prueba del antidoping la mayor parte de los resultados sería positiva. La pretensión es conseguir un buen estado en el trabajo intenso y nutrido que realizan todos los días. Se supo que al principio buscan drogas que no les dejen muchas secuelas, pero una vez acostumbrados ya no les importa pasar a drogas más potentes. Lo que interesa es que sean resistentes a la fatiga, se mantengan alerta y agresivos.

De acuerdo con el estudio, el 60 por ciento de los políticos acuden a las drogas, mientras que un 74 por ciento de sus guaruras hace lo mismo. Sin embargo, se ignora quién surte a quién. La cloromizina fue el punto de partida de las drogas que modifican la actividad mental. Por esta razón, las industrias o laboratorios farmacéuticos desarrollaron programas intensivos al grado de que en la actualidad hay miles de productos de este tipo en el mercado.

Se sabe que la ipraniazida es un medicamento que aumenta la cantidad de de energía mental. También se conoce que esta droga es consumida por políticos que padecen delirios de grandeza y que son demagogos. Pero igual convierte a quien lo consume en un mitómano, megalómano, impasible y minimiza los problemas al grado de que muchas veces cree que los problemas no existen y pretende persuadir a sus gobernados de ello.

En tanto, la reserpina es la droga que se emplea para mantener la calma, incluso en medio de las tormentas más borrascosas. El problema, es que de la reserpina se pasa a la cocaína y de ésta a la heroína. De acuerdo a nuestras investigaciones quien consuma este medicamento (la reserpina), la cual es extraída de una planta denominada rawalfia serpentina, es capaz de sonreír al mismo asesino que intente matarlo.

Así, de acuerdo con informes de la Interpol, en América Latina ocho de cada diez presidentes se drogan; en Europa, siete de cada diez; en Asia, ocho de cada diez.
Por lo tanto, esta situación ha llevado a la organización internacional a sostener la hipótesis de que existe una marcado vínculo entre la mayoría de mandatarios con los narcotraficantes, de ahí que éstos puedan infiltrarse en las más altas esferas del gobierno, no tanto para vender sus nefastos productos, sino para obtener impunidad, como lo demuestran los hechos más recientes, particularmente en la vida de México.

Así pues, es de capital importancia que nuestros candidatos se sometan al antidoping, ya que no se puede permitir que llegue a la presidencia un hombre o mujer, que bajo el influjo de algún tipo de estimulantes, distorsione la realidad, minimice los problemas de la nación, porque desde su lógica retorcida, como consecuencia del consumo de alguna droga, no pasa nada, cuando el país se está cayendo a pedazos.

México requiere un presidente mentalmente sano, capaz de percibir con claridad los grandes problemas económicos, políticos y sociales que tenemos, no un mandatario que alucine y nos diga que vivimos en un país de las mil maravillas, como lo han demostrado los más recientes gobiernos que hemos tenido, los que en materia económica han manifestado que estamos bien, cuando el índice de pobreza alcanza ya niveles insospechables, lo mismo que en seguridad, cuando sucede todo lo contrario, pues no hay sólo día en que no se cometa un crimen o un secuestro.

Y todo esto se lo debemos a nuestros actuales gobernantes, que muy probablemente, tienen una apreciación de la nación mexicana que raya en el autismo, en una visión fantasiosa que les impide ver la cruda realidad, no sabemos si actúen de este modo por el influjo de algún enervante, lo que si es cierto es que su mirada está enfocada hacia el interior de ellos mismos, no al exterior, donde se encuentran millones de mexicanos sedientos de un verdadero cambio de gobierno.