Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Demos gracias al Creador de que cuando menos –muchos de nosotros- tenemos oportunidad de ir a pasar unos días a las pocas playas que aún nos quedan entre tanto emporio turístico que abunda en la zona litoral de nuestro estado, la cual nos la pintan de primera, muy hermosa y muy limpia, con grandes hoteles que cuestan una noche lo que podemos ganar en un mes de salario con algunas horas extras de ribete, pero inaccesible para la gran mayoría de los antiguos dueños, que ahora ni de arrimados podemos llegarle porque es private propiety

Pero sin reflexionar en cómo le vamos a hacer para el regreso a casa, -porque por ahí nos queda el refrigerador y la televisión que aún estamos pagando con Copel, Chedrauin, Walmart o cualquier otra tiendota de esas llamadas de autoservicio, que se llevan la lana que recogen a paletadas rumbo a los bancos extranjeros-, para llevarlos al empeño y tratar de sobrevivir mientras llega la quincena (los que tienen trabajo) o conseguimos una feria para tapar los agujeros que venimos abriendo ininterrumpidamente para asomar la cabeza entre este maremágnum denominado crisis, que empeoramos por disfrutar los periodos vacacionales que nos dejan más exprimidos que un limón de pozolería de tercera A pesar de tanta alharaca que viene haciendo el gobierno lavándonos el coco con la publicidad que le hacen a la Profeco y demás campañas estratégicas que implementan en estos tiempos los genios de la política y del marketing social.

Y pensar que con ese entretenimiento que nosotros mismos mantenemos en activo al comunicarnos entre sí para alentarnos o simplemente para saciar nuestro apetito chismográfico, favorecemos al sistema de control que el poder ejerce sobre nuestras mentes y nos olvidamos de que todos nuestros problemas se derivan de sus malas acciones provocadas por su desmedida ambición

Pero dejemos a esa nueva ola de aventureros del espacio cibernético ante un invento tan maravilloso, como lo es la computadora, (que con toda seguridad, si nos dedicáramos a ella y la utilizáramos convenientemente, saldríamos del hoyo en que nos han metido) vayamos al tema que inicia este bodrio: El Mar:

(Me dicen que los franceses/ le llaman al mar, La Mar/ porque dicen les parece/ ser femenina deidad). Linda piel su superficie/ tan tersa como el cristal/ esperando la acaricie/ el viento con su valsar,/ pues él compone las notas/ y marca bien el compás/ que deben seguir las olas/ en incansable danzar/. Se encuentra bajo la bruma/ escondido, el corazón,/ que late porque la luna/ le refleja su atracción./ Son sus arterias y venas/ las corrientes y los ríos,/ su torrente, las mareas,/ los astros, sus amoríos./ Su ciclo es el mes lunar:/ Porque la mar se sonroja/ cuando suele presentar/ la llamada marea roja/. Y logra mucho cambiar,/ como cambia la mujer/ el dejo de su mirar/ o muda de parecer./ Vístela el cielo de azul/ entre toques de arrebol,/ con el traje de tisú/ entretejido de sol./ Verde esmeralda sus ojos/ de sin igual resplandor,/ que sólo con el enojo/ torna negro su color./

¡Eres mar, mujer hermosa!/ ¡Eres ardiente o sumisa!/ Eres cruel o veleidosa,/ ¡Fuerte tromba o calma brisa/. ¡Eres mujer y dolor!/ ¡El origen de la vida!/ ¡Eres muerte! ¡Eres amor!/ ¡Eres virgen o perdida!/ Pues recibes en tu seno/ (fuente física divina)/ del hombre letal veneno,/ que al saquearte, te aniquila./

(Ya sé porqué los franceses/ le llaman la mar al mar,/ porque nada se parece/ como a la mujer, el mar)/. José Ma. Narváez Ramírez.

Control Señores Control Cuando menos queda tiempo para dedicarle unos versos de agradecimiento a ese señor del que dijo Empédocles: El Mar sudor de la tierra. –Yo agregaría, con todo respeto: y de las excreciones del hombre-.

Líneas. Tel. 311-158-66-55.