José María Castañeda
SANTIAGO.- La otrora poderosa confederación de trabajadores de México (CTM) no es ni la sombra de lo que anteriormente era luego de que desaparecieran las secciones de obreros que laboraban en las desaparecidas plantas de hornos de tabaco.
Por aquellos años el desfile del día del trabajo representaba un verdadero día de fiesta con la alegría reflejada en las trabajadoras de la industria del tabaco que al término del mismo se dedicaban a sacarle brillo a la suela del zapato en el baile que se realizaba en el edificio de la CTM ubicado en la calle Degollado de esta ciudad, esto en la falda del cerro con su mítico dragón encantado, decenas de carteras de cerveza de bote eran consumidos por los participantes en el desfile obrero, luego que era obligatorio que nadie vendiera cerveza incluso las cantinas y bares establecidos debían de abrir sus negocios después de las 13 horas para no hacerle competencia a los jerarcas de la CTM quienes encabezados por Alfredo Navarrete Casillas, Agustín Márquez González, Salvador Orozco Pérez, y como vil gato Esteban Ramos Galavis, atendían a los invitados especiales muchos de ellos los presidentes municipales en turno y los directores de periódicos que en la parte alta del edificio de la federación degustaban marranitos en carnitas o estofado de caguama, preparado por lugareños de la región de marismas.
Esta retrospectiva viene a colación porque aquellos concurridos desfiles al igual que la otrora poderosa CTM han pasado a mejor vida y el longevo dirigente Agustín Márquez González, se aferra al timón de la dirigencia subsistiendo de las exiguas entradas que tiene la federación por renta del local para fiestas y reuniones. Y es que el escaso personal que mantiene la CTM consistente en los sindicatos de albañiles, cargadores taxistas vendedoras de camarón, etc.
Esta vez fueron convocados a la capital del estado donde participaron en el desfile del día del trabajo, llamando la atención en esta ciudad un grupo de inmorales sujetos que seguían al lángaro de Esteban Ramos Galavis, más por el interés que representa quedarse con un pedazo de terreno de lo que antes eran las oficinas de Tabamex, que por honrar a los mártires de Cananea y Agua Prieta, así las cosas con una desquebrajada CTM cuyos lideres se aferran a no dejar desaparecer las canonjías de las que antes gozaron y que paulatinamente han desaparecido debido al canibalismo existente entre sus propios lideres.