El Dr. Omar Reynozo Gallegos, Secretario de Salud en el estado, señaló la importancia de conocer los hábitos del mosquito Aedes aegypti que trasmite el dengue, a fin de evitar los criaderos y reproducción de los mismos.
Este mosquito vive en zonas tropicales y subtropicales , es doméstico , es decir vive dentro de la vivienda o a su alrededor , vivía por debajo de los 1200 metros sobre el nivel del mar , en México ahora se le encuentra hasta los 1,700 metros; tiene dos fases en su ciclo de vida , el acuático y el ciclo aéreo ; la hembra deposita sus huevecillos en la parte húmeda de los recipientes cerca del agua , si el recipiente se queda sin agua , los huevecillos sobreviven por meses y sí la temperatura está en 25 y 30 grados centígrados y con buena humedad maduran entre 1 y 3 días.
La siguiente fase es la de larva, mejor conocidos como “maromeros” , que se desarrollan en los criaderos como llantas , botes, cubetas, pilas, tambos, canaletas con agua , cualquier recipiente que tenga agua limpia , en esta fase dura 5 días . Luego pasa a fase de pupa en que vive de 2 a 3 días, todo el ciclo acuático del mosquito dura de 7 a 10 días.
Los criaderos antes mencionados están cerca o dentro de las viviendas y su tamaño va desde una corcholata con agua, hasta una cisterna, también son criaderos los floreros o recipientes con plantas acuáticas.
En su fase adulta el mosquito hembra se alimenta de sangre para lograr su ciclo reproductivo, el macho se alimenta del néctar de las flores. Pican entre las 6 y 8 de la mañana y entre las 5 y 7 de la tarde. El mosquito adulto vive entre 15 y 30 días.
Los mosquitos adultos reposan dentro de las habitaciones y cerca del domicilio, en lugares protegidos del viento y cerca del suelo en matorrales. Cabe señalar que el dengue se trasmite de una persona enferma a una sana, a través de la picadura de la hembra del mosquito Aedes aegypti.
También comentó que cada familia debe combatir el dengue, a través del control de los criaderos de los mosquitos en el hogar:
Manteniendo tapados los depósitos de agua como tambos, tinacos y aljibes.
Lavando y cepillando con frecuencia las pilas y piletas con agua.
Depositando en el camión de la basura todos los recipientes que acumulen agua, como llantas, latas, botes o envases.