Tepic.- Los periodos prolongados de inactividad física, durante el periodo vacacional, pueden producir en el niño estados de ansiedad que, regularmente, suelen ser saciados con comida chatarra o golosinas. Aunado a este fenómeno, otros elementos dañinos como el sedentarismo, podrían ocasionar en el menor un incremento de peso que limite su adecuado desarrollo e influya de manera negativa en su estado general de salud.

Así lo dio a conocer el encargado de Salud de la Estancia Infantil 72 del ISSSTE Pablo Hernán López Sánchez al puntualizar que México continúa ocupando el primer sitio en obesidad de niños en el mundo y, es preocupante el hecho de que la falta de conocimiento y, por consecuencia, una inadecuada nutrición del menor sean una causa de padecimientos como el sobrepeso y la obesidad, entre otros de carácter crónico, como la diabetes y la hipertensión arterial.

Aseguró que es importante vigilar y controlar el consumo de comida poco saludable en el menor, todavía más en las vacaciones donde los menores acostumbran pasar periodos prolongados de inactividad física realizando actividades que requieren de mínimo esfuerzo como ver televisión, jugar videojuegos, navegar en internet, etc. Lo más lamentable, es que el menor alterna y relaciona dichas habilidades con el consumo de comida chatarra, un hábito que, además, es estimulado por los impactos publicitarios.

El galeno recomendó la activación del menor como un elemento permanente en su estilo de vida, integrándolo en cursos vacacionales que incluyan la práctica de alguna actividad física; o bien, practicándola con él en un espacio y periodo que permita la convivencia familiar sólo es cuestión de organizar nuestro tiempo agregó.

Por su parte la responsable del servicio dental del hospital general del ISSSTE Marisela González Castillo explicó que son muchos los padres que todavía creen que el azúcar es necesaria para el menor. Lo primero que deben tener claro es que la energía que el infante requiere puede obtenerse de alimentos nutritivos y no necesariamente de aquellos que estén sobresaturados de azúcar que, además de caries, pueden provocarle otras enfermedades de carácter respiratorio, digestivo e incluso ortopédico.

Por tal motivo, la dentista calificó al consumo de frutas como la mejor golosina para el menor y sugirió que sean los padres de familia quienes fomenten esta apreciación en sus hijos. Es muy importante que la comida chatarra no sea utilizada como premio o recompensa para incidir a que el menor se porte bien.

Asimismo, dijo, es preciso limitar y moderar el consumo de las golosinas que el niño tenga en casa y preferir sólo aquellos que ofrezcan un mayor aporte alimenticio y estén hechos a base de alimentos naturales como el chocolate, el mazapán, las cocadas, los bombones y las gomitas de grenetina.

Esto no significa prohibir el consumo de dulces y golosinas al menor, sino, ofrecerle otras alternativas de alimentos que, verdaderamente, contribuyan a su nutrición. Finalmente, González Castillo recordó la importancia del cepillado dental tres veces al día y después de comer cualquier alimento entre comidas.