Por Óscar Verdín Camacho
Hace unos dos meses, trabajadores de una cantina en Tepic reportaron a la policía que uno de sus clientes estaba armado con una pistola. De inmediato se implementó un operativo que condujo a la detención de David Manuel González Martínez, de 21 años, quien resultó ser elemento de la Policía Auxiliar de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.
González fue dado de baja y el incidente estuvo a punto de provocar que no se permitiera a los agentes auxiliares llevarse el arma de cargo en sus días de descanso.
David Manuel es el mismo individuo que hace unos días, junto a otro sujeto, fueron detenidos por policías estatales por presuntamente participar en el secuestro de una mujer y sus dos menores hijos, en la cabecera municipal de Xalisco.
También, el martes 10 se conoció que Oscar Ruiz Medina, el sujeto que mató a un niño de siete años de edad en el poblado Benito Juárez (Las Chivas), junto a la autopista Tepic-crucero de San Blas, hasta hace unos meses fue elemento de la Policía Estatal Preventiva.
En el mismo sentido, al menos dos de los tres individuos que fueron acribillados la noche del sábado siete, en Bahía de Banderas, en una acción entre narcotraficantes, habían sido efectivos de la Marina.
Los anteriores ejemplos muestran que son precisamente las corporaciones de seguridad las que, lamentablemente con frecuencia, surten a los grupos criminales, o bien, cuando los policías se quedan sin trabajo suelen involucrarse en delitos como el de asalto, secuestro o extorsión.
Se demuestra también que cuando los elementos causan baja de las corporaciones, no hay seguimiento alguno sobre las actividades que realizan posteriormente, lo que les facilita incurrir en actividades delictivas.