Por: Olegario Zamudio Quezada
Por: Olegario Zamudio Quezada
El otro día fui a la penal de Tepic al V. Carranza, ya tenia mucho tiempo que no iba a ese lugar, en donde los viejos amigos se les puede encontrar a algunos de ellos, la primera pregunta al verlos es, pos cuando regresaste de los Estados Unidos y la respuesta es una sonrisa y las palabras tacitas pos cuales Estados Unidos, luego la risa, el abrazo y el gusto de volvernos a encontrar.
Antes recurrentemente a los compañeros de la prensa nos daba por ir al penal y es que en esos ayeres estaba preso mi ahijado quien fuera director y dueño de un periódico en Tepic, nos daba por ir a acompañarlo y solidarizarnos con el, entre frijoles guisados y tacos con queso.
Pero mas allá de estas visitas amistosas, era observar con admiración el sinnúmero de trabajos artesanales que se confeccionan en ese centro penitenciario, se elaboran desde una pulsera de chaquiras, un cuadro artesanal de cedro, artículos de talabartería y hasta esculturas labradas en madera entre otras cosas.
Solo recuerdo en una ocasión haber visto en forma la confección de zapatos para dama en ese centro de rehabilitación y salían en cajas los mejores diseños de calzado que le permitía a los internos poder, desarrollar un conocimiento de trabajo y agenciarse un recurso económico para la manutención de la familia, porque hasta en su condición de presos, sienten que tienen la obligación de mantener al componente familiar.
El razonamiento es aquí, en ese tenor de la inversión en el Centro de Rehabilitación Venustiano Carranza de Tepic, los empresarios y los industriales nayaritas como están contribuyendo con la sociedad nayarita en la implementación en alguna de sus ramas de producción con esta gente recluida y en consecuencia con las familias de estos presos.
La respuesta es simple, no están contribuyendo en nada, no les importa participar con sus intereses empresariales e industriales en la rehabilitación de esta gente del Venustiano Carranza, la visión de los empresarios y los industriales Nayaritas es una visión de cuenta chiles, de hacedores de negocios de viudas sin el mayor propósito de pretender ir mas allá, que sea el de tener como cliente al Gobierno en cualesquiera de sus niveles administrativos.
Cargan una alharaca, respecto de un puño de uniformes que se mandaron hacer en otra ciudad, pero que ha sido la empresa y la industria en Nayarit, han sido simples membretes que no han podido trascender por el temor y la incertidumbre de enclavarse en los propósitos de una sociedad con necesidades mas integrales.
Un día me preguntó un amigo del estado de Aguascalientes, que cuales eran las empresas y las industrias de Nayarit y en serio no le supe responder o me dio pena responderle, finalmente lo llevé a comprar unos collares de chaquiras al costado del mercado Juan Escutia, me dijo con una sonrisa afable, que bonita empresa tienen en tu estado, bonitas muestras artesanales, me confirmó.
Esos empresario y esos industriales de membrete, se la pasan dando conferencias de prensa en los mejores restaurantes de Tepic, alguna ves fui a sus conferencias y son tan cacas secas que ni un vaso de agua regalaron, una ves en especial fui a escuchar con mucho detenimiento que es lo que querían conferenciar y pude observar que son más blof que lo que dicen representar.
Ahí esta pues, el penal de Tepic pues, ahí están quienes representan a más de dos mil familias en desgracias, ahí están presos de alguna forma metafórica también las esposas y los hijos de quienes por azar de la vida torcieron el camino y andan ahora en la quebrada.
Haber quien es el empresario o el industrial que se avienta aunque sea con una fabrica de sandalias de horcapollo, hasta de ropa de blancos para el hogar o para hotel, de ropa para dama, para caballero, de partes para carpintería, una fabrica de hules, haber que día los emprendedores de Nayarit se dedican a comportarse como empresarios y como verdaderos industriales y no como lo que son.