Por Óscar Verdín Camacho

En los primeros días de junio del 2010, a propósito de un reportaje sobre adultos mayores, recogí el apunte de Olegaria Peña Sandoval, titular del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM).

A continuación se reproducen los comentarios de esta mujer, fallecida la noche del sábado 25 y quien, hasta sus últimos días, animó a mucha gente, especialmente adultos mayores, a recrearse, a hacer ejercicio, a bailar. Durante las mañanas se le veía en la explanada del cerro de La Cruz, junto a muchas señoras, haciendo ejercicio.

Descanse en paz.
Olegaria Peña Sandoval cuenta que al estar en contacto diario con los adultos mayores, ha visto de todo: personas que ahí se conocieron, separados cada cual o en viudez, y que decidieron hacer vida juntos. O mujeres que a lo largo de su vida tuvieron esposos machistas, y que ahí volvieron a darse tiempo para ellas.

La mayoría de los adultos mayores, por los mismos años, nos vamos sintiendo solos. En la actualidad todo mundo trabaja y ya no nos pueden estar atendiendo. Muchas veces los hijos te necesitan para que los apoyes a cuidar los nietos. Te conviertes en la madre de esos nietos, no en la abuela. Eres la abuelita alcahueta. No es el mismo trato con los hijos.

Las abuelitas no hayan cómo quedar bien con los nietos y es una forma en que la gente adulta se siente útil, que se está en edad de dar, que estás desquitando lo que estás comiendo. No es lo mismo que te digan ya no barras, ya no sacudas porque no queda bien, mejor ahí deja’. En esos casos van dejando al adulto mayor sin actividades y uno se siente inútil, extraño en su propia familia.

De acuerdo con Olegaria Peña, ex diputada local por el PRI, el INAPAM ofrece actividades que van desde natación, gimnasia, computación, manualidades, dominó, cachibol...

Aquí he aprendido muchas cosas por boca de ellos mismos. Mujeres que estuvieron casadas que nunca se maquillaron porque su marido no las dejaba ni voltear a ver. Es cierto que le siguen llorando pero ahora se sienten libres y lo disfrutan. Se sienten renacidas.

Muchos de quienes vienen se han vuelto a casar; llegaron viudos, divorciados, y al rato encuentran su media naranja. Yo platico con ellos y les pido que esto no se convierta en un asunto de conveniencia, que no los unan las necesidades de cada uno, como eso de yo ocupo quien me lave la ropa y encuentro una gata’.

Bien dicen que para el amor no hay viveza, mete uno la pata de joven que de viejo.

En el INAPAM, cuenta Olegaria Peña, se creó una especie de bolsa de trabajo a través de la cual se canalizan personas mayores para que trabajen como cerillitos en centros comerciales como Ley y Soriana. Pide que personas que quieran contratar adultos mayores para alguna actividad, se acerquen y ahí se les recomendará gente con preparación y seriedad.

- Hay muchos adultos que tienen pensión o jubilación, pero otros nada.

- Las pensiones son de mil o mil 200 pesos al mes y todavía hay familiares que esa pensión se la quitan y se la friegan.

- ¿Hay una deuda social de los gobiernos?.

- Hay una deuda de todos, incluyéndonos nosotros; cuando estamos jóvenes pensamos que nunca vamos a envejecer, perdemos oportunidades de trabajo, hay jóvenes que dicen que no les gusta que los manden y prefieren trabajar por su cuenta. Y resulta que el día que llovió o que te enfermaste no ganas, y que el día que te hiciste viejo menos, porque ya no te compran, porque ya no te bañas y porque el negocio ya no es lo mismo. Conozco gente que tuvo la oportunidad de estar bien y ahorita no tiene ni para una receta, porque malgastaron y nunca les dio por tener siquiera una casa...