El impacto social que han tenido las tecnologías para las sociedades, es reflejo de la carente importancia que se le da al aspecto social en la implementación de estos artefactos útiles sin duda para algunos y no para todos, o por lo menos en mayor medida son los males que los bienes que representan.

Habremos de pensar seriamente en las responsabilidades de un auténtico humanismo tecnológico, donde se entiende por humanismo a la doctrina que pone al hombre como su preocupación fundamental. Recae entonces sobre el hombre la clara responsabilidad de asignarle a la ciencia y la tecnología definir metas humanizantes.

¿Cómo lograr que se unan ambos términos para lograr una interrelación que justifique el progreso de la sociedad junto a su característica básica: el carácter humanitario de la persona? Supondríamos entonces que el desarrollo tecnológico avance, en paralelo, haciendo referencia al bien del género humano.

Es innegable que esta revolución tecnológica terminará por afectar múltiples aspectos de la vida humana, desde las formas de trabajo social y reparto, relaciones personales y de grupo, además de la distribución de la riqueza lo que incidirá en los modelos de distribución de poder.

Si bien coincido con los progresos que el avance tecnológico ha traído a las sociedades, también es necesario que resalte la disparidad del compromiso para lograr el bienestar social con la implementación de las tecnologías. Sociedades culturalmente diversas han sido objeto de los imperantes cambios para lo cual no se encuentran preparadas.

¿Será que la raíz de las culturas se ha perdido con el avance de la tecnología? Quizá esta debería ser la preocupación de aquellos que desarrollan tecnologías, quienes las implementan y aquellos que les dan uso.

Las recurrentes acciones técnicas amenazan el pensamiento y los valores en la medida en que estos se extienden a la vida social, tales acciones del hombre moderno superan en gran medida la posibilidad de que exista la dialéctica entre los conceptos de racionalidad universal y variedad cultural.

Por lo tanto, la sociedad tiene como compromiso lograr una articulación pertinente de la tecnología y las consecuencias de los impactos sociales que de su uso deriven, de ahí que su desarrollo sea desde y con el humanismo tecnológico en primer término y en segundo, el objetivo de que estas sirvan para el bienestar social de todos los individuos.

Nicté Rosas Topete
Instituto Tecnológico de Ciencias y Arte
Doctorante en Educación y Tecnología Educativa