Por Juan Arellano/ colaboración para gente y poder
*El Comino y uno de cachucha mugrosa, un peloncito, no respetan la privacidad del tesorero de Compostela
*Se dan el lujo de entrar y salir de la oficina y decirle a Susanito que ya autorizó el jefe su pago
Estando en sentado en como sillón de la antesala de la tesorería del Ayuntamiento de Compostela, al cual la secretaría, Nena, lo bautizó como el sillón de los sueños, porque al poco momento de estar sentado en él uno empieza a cerrar los ojitos, incluso hay personas que sienten tanto la tranquilidad del magnetismo que irradia dicho sofá, que hasta roncan a moco tendido y sueñan, con que ya están cobrado con Susanito.
También a la tesorería municipal llegan los que se sienten influyentes y ni permiso le piden a la secretaría Nena, pues sínicamente abren la puerta de la tesorería porque según ellos, les urge hablar con el tesorero, Antonio González Ramírez, y vaya que se cuelan a dicha oficina jóvenes y viejos entre funcionarios y particulares, que luego sínicamente se sientan a dos nalgas sin importarles ser inoportunos, porque el titular de esa dependencia está tratando asuntos personales con quien o quienes ya están sentados frente a su escritorio, pero eso les vale madre a los que sínicamente se retacan al aire acondicionado.
Y por si fuera poco también los influyentes como el famoso Comino, ni por equivocación pide permiso para entrar a dicha oficina de la tesorería, incluso todavía hay otros más influyentes, los que se meten por la puerta trasera y obviamente que también interrumpen las conversaciones y los asuntos personales que está tratando el tesorero.
Mientras que la gente disciplinada entre ellos, los periodistas que están afuera esperando ser atendidos, pasan horas y horas esperando para ver al tesorero, incluso hay patanes los cuales están bien identificados entre ellos, uno de una cachucha mugrosa, un peloncito, un gordito y una que otra dama, y párale de contar, quienes se dan el lujo de entrar y salir a la hora que ellos quieran a la confortable oficina del cajón de los centavos.
Pero en fin nosotros desde nuestra trinchera, nomás comentamos lo que vemos el remedio a esa situación de los influyentes e irrespetuosos que se meten sin esperar su turno a la tesorería del Ayuntamiento de Compostela, lo tiene que poner quien lo debe poner, ya que nuestro deber nomás es informar lo que está pasando en esa productiva área de trabajo municipal, que requiere de más orden para atender a la ciudadanía.
Los tránsitos del estado si están cumpliendo con su deber porque en cuanto ven un carro mal estacionado, de inmediato proceden a quitarle una placa, como sucedió ayer en la calle Hidalgo, frente a la presidencia municipal, donde el chófer de un taxi blanco con franja roja, lo estacionó en un lugar reservado para minusválidos por lo que el cumplido agente Casimiro, lo infraccionó quitándole la placa delantera al vehículo, lo que al conductor no le molestó porque aceptó la falta cometida.
Momento antes en esa misma atería vial le preguntamos a la conductora de una motocicleta, antes de que emprendiera su camino, quien traía acompañante se subió al vehículo. ¿Por qué no traía puesto el casco? Y nos contestó muy cachonda es que lo dejé en mi casa. Así andan las cosas con varios los conductores de motocicletas de Compostela, a lo que el propio oficial de tránsito del estado, el buen Casimiro, nos manifestó al respecto que el Delegado de esa dependencia en Compostela, en breve tomará cartas en el asunto para obligar a los motociclistas a usar el casco reglamentario, ya que es por su propio bien porque el caso les puede salvar la vida en caso de tener algún accidente vial.
También nos enteramos de que el regidor, Zepeda, le adeuda 5 mil pesos, por concepto de la hechura de unos uniformes a Nemesio Jaime Torres, quien le estaba platicando a mis compañeros periodistas Chuy Ulloa y al Donkey, sobre esta deuda la cual dijo, este regidor la está haciendo muy larga.
Total que el famoso Chino Mofles de Compostela, está bien protegido a lo mejor el jefe de fiscales del Ayuntamiento, Carlos Ortega Meza mejor conocido como Caloca porque el mentado chino, sigue anunciando con alto volumen su publicidad en el perifoneo, incluso cuando pasa por en el centro histórico de esta ciudad, le abre machín al sonido el cual retumba en toda la presidencia municipal y demás edificios, sin respetar las normas de decibeles que tiene autorizado para que no perjudique a los oídos la ciudadanía y que además no contamine con ello, el medio ambiente.