El Teatro del Pueblo de manteles largos

Mis vidas adorados, amores de mis amores, jediondos, huevones, vaquetones, comayes, bellas de noche y similares, aquí de nuevo su hermosa y querida amiga, amante y confidente Lupépera. Pues con la buena nueva que nuestro glorioso, estoico y bien ponderado Teatro Del Pueblo, y desde hace algunos años llamado Alí Chumacero, en honor de nuestro ya desaparecido paisano oriundo él de estas tierras náyaras, está de plácemes en estos días. Resulta acontece y sucede que cumple la asombrosa cantidad de años igualita (bueno, casi) a la que tengo yo. Una peseta como diría mi abuela. 25 añotes. Se puso la primera piedra el 20 de septiembre de 1986 y se terminó exactamente un año después, en chinga lo terminaron como ustedes lo habrán notado a pesar que la edificación se había planeado y programado en el sexenio de 1976-1981, esto no fue posible cumplirlo en este periodo gubernamental, bueno eso no es novedad en los gobiernos que han ido y han venido. En la inauguración se presento en escena la COMPAÑÍA DE DANZA NACIONAL DE BELLAS ARTES.

Y pues alguno que otro amargado dirá y cantará como el tango que veinticinco años no es nada en comparación a otros teatros del país que tienen mas años. Pero pues tenemos que pensar que todos comenzaron el primer día de actividades. Y pues el nuestro también. Además si no son muchos años para algunos, pues que los pasen en la cárcel, a ver si no se les hace una eternidad. Bueno, decía que se avienta sus bien ganadas bodas de plata. Recuerdo los tiempos aquellos donde casi casi yo en carriolita me llevaban a ver las obras de construcción del teatro. Claro, en aquellos años no había algo mas entretenido que ver la gran fosa que cavaban para hacer los sótanos y luego levantar las grandes columnas para sostener el techo. En fin.

El tiempo no pasa en balde. Y todo esto ha ayudado a que la gran estructura haya logrado la fama de la que ahora goza. Testigo de grandes eventos de cumpleaños, graduaciones, aniversarios, presentaciones de libros, eventos religiosos, tomas de posesión de varios gobiernos, municipales y estatales, visitas de gente de la caca alta y de extranjeros, pero sobre todo, para el fin al que estuvo destinado desde un principio: la presentación de obras de teatro, recitales, eventos culturales, grandes puestas en escena, bailables de todo tipo, semillero de cantantes y de actores que pertenecieron a los diferentes grupos de teatro que ahí nacieron. También el grupo de danza y sus múltiples bailarines folklóricos que aún siguen en vigencia, escenario de grandes figuras de la actuación, canto y baile como el recordado mimo francés Marcel Marceau a quien se le dedicó uno de los camerinos. También del inigualable José Carreras, integrante del trío de los grandes tenores de la música de opera y bueno tantas y tantas actuaciones de gente que soñó alguna vez pisar el escenario para ser vista por los millones de espectadores que sentados en sus cómodas butacas han disfrutado durante este primer cuarto de siglo de lo que los gobiernos han hecho con esta magna construcción.

Pocas en el estado como ésta que aún sigue llenando de regocijo a tanta gente que nos arrenalgamos en el lugar para olvidar por unas horas el qué hacer citadino y de nuestras broncas. Como recuerdo muy personal no se me olvida un noviecito que tuve por ahí cerca y pa’ ahorrarnos lo del hotelito pues nos aventamos un rapidín en uno de los baños. Pero les juro que no lo volveré a hacer en todo lo que resta de esta semana. En los años anteriores a la construcción de éste teatro, existía en ese lugar la inolvidable glorieta dedicada a la hermana agua. Que quién sabe dónde quedó la famosa estatua de la mujer encuerada a punto de tomar agua con sus manos juntas. Los niños de aquella época nos daba curiosidad ver a la estatua desnuda y no faltó que un día el club de las doñas que no tenían nada qué hacer amaneciera la dichosa estatua con calzones y brasier. Todo esto por lo impúdico del monumento. En vez de darnos gusto por tapar lo que no debíamos ver, nos daba risa. Alrededor de la glorieta como era lógico había calle por donde transitaban vehículos. Cruzando precisamente estaba el jardín de niños Federico Froebel dedicado a ese gran pedagogo. Mismo que luego fue reubicado por la colonia H. Casas por calle Morelos.
Luego continuando la marcha hacia el parque Juan Escutia, el cruce de la calle Lerdo, que en la actualidad este cruce ya no existe, pues se convirtió en la zona donde hoy esta ubicada la fuente al frente del teatro. Y así terminó fusionándose el parque con el teatro. Eso me lo contó mi abuelita porque yo estaba muy pollita en aquellos años. Felicidades de nueva cuenta al hermoso recinto, orgullo de nuestro Tepic y de todo Nayarit. ¿Me están oyendo méndigos inútiles?!!! Cualquier información relevante que deseen que se anuncie muy al estilo de Lupépera, háganmela llegar a este correo y con gusto la haremos parte de mis chismes informativos. pabsigu@hotmail.es ATENTAMENTE SUYA POR SIEMPRE LUPÉPERA.

Miembra –y muy hembra- activa de FRECONAY.A.C.