Por Óscar Verdín Camacho

Ya voy lleno, les dijo el chofer de un autobús a tres hombres discapacitados, en Tecuala, pero en realidad circulaba con espacios vacíos; es decir, se negó a darles servicio porque tendría que hacerles un descuento y por el tiempo que tardarían en subir y bajar de la unidad.

Nosotros nos podemos mover, podemos caminar, y tuvimos que alcanzar otro camión.
Quien cuenta la anécdota es precisamente uno de los hombres afectados, presente ayer en un taller realizado por las comisiones estatal y nacional de Derechos Humanos.

Por su parte, una señora, involucrada en el apoyo a personas de la tercera edad, indicó que a una anciana, el chofer de un minibús en Tepic le aventó al suelo el medio pasaje pagado por ella.

Otro asistente al taller cuestionó cómo es que deben mostrar una credencial que acredite que enfrentan una discapacidad, a los choferes de servicio público, si los padecimientos físicos están a la vista, ya que hay ciegos, o gente con alguna amputación de piernas o brazos, o utilizan muleta, o silla de ruedas...
En el mismo sentido, otra persona reclamó que a los ancianos les pidan credencial de la tercera edad, cuando los años son evidentes.

Para Araceli Silva González, visitadora de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, si bien ha habido cursos en la materia para conductores, falta mucho para que haya conciencia, sensibilidad, y respetar a los demás en cualquier ámbito, como el religioso, sexual, político, laboral.

Silva González también explicó la importancia de que los funcionarios públicos cuenten con mayor sensibilidad en derechos humanos para que no haya distinción de nada. Lo maravilloso de los seres humanos es ser diferente.
Urgió, entonces, a que se conozcan los derechos de cada quien y se pongan en práctica. Y es que posiblemente la mayor discapacidad es desconocer los propios derechos.

CASCADA DE QUEJAS

Hugo Velázquez Vázquez, director de Atención a la Discapacidad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), pidió a los asistentes que presenten más quejas y agoten los recursos legales para que haya respuesta a sus demandas.

Incluso, a cada uno de los asistentes les pidió que plasmaran las cinco quejas principales, y las que fueran competencia federal se les llevaría personalmente.

Por ejemplo, respecto a los vehículos adaptados para transportar personas con discapacidad, indicó que hay recursos federales en ese sentido pero cada ayuntamiento debe efectuar los trámites necesarios para ello.
Hubo quien consideró que las oficinas de la propia Comisión Estatal de Derechos Humanos son inadecuadas, puesto que se encuentran en una segunda planta y les es difícil subir por escalones.

Velázquez Vázquez comentó que Nayarit es el único estado del país donde ha sido criticado por estar al frente de una oficina que atiende discapacitados, pero sin estarlo físicamente. Para él, el apunte es una discriminación por no ser discapacitado. Véanse como iguales, en mi oficina tenía una persona discapacitada y lo corrí, pero no por discapacitado, sino por guevón, apuntó.

El funcionario federal consideró que ya no se debe estar en tiempos de apapachar a nadie o de esperar que todo lo resuelva el gobierno, sino que debe haber mayor número de denuncia y agotar los recursos legales que se tienen al alcance.