Por: Juan Fregoso

Acaponeta, Nayarit.-Un sector del pueblo de Acaponeta ha venido sugiriendo desde hace tiempo que las calles de la ciudad lleven el nombre de destacados acaponetenses, ya que muchas tienen u ostentan nombres que no tienen nada que ver con la identidad de la llamada Atenas Nayarita.

Hace unos años, un grupo de ciudadanos propusieron a las autoridades municipales se cambiará el nombre de la calle Chapultepec, por el del general y ex gobernador del estado de Nayarit, Juventino Espinosa, fincaron su propuesta en los méritos de este ilustre acaponetense, quien lo mismo destacó en el aspecto militar, como en el político. Incluso, se comenta que la modificación del nombre ya era un hecho, al grado de que se mandó construir la base donde se colocaría la placa respectiva, sin embargo, como nunca faltan los contreras, el proyecto se no realizó y no se logró el objetivo.

Posteriormente, algunos gentes representativas propusieron que el bulevar llevara el nombre de Don Juventino Espinosa, lamentablemente esta avenida ya tenía el nombre del constituyente Juan Espinosa Bávara, también originario de esta ciudad, por lo que no se pudo hacer el cambio correspondiente. Por cierto, el constituyente amén de que una calle ya lleva su nombre, también cuenta con una estatua en el centro de la plaza de armas.

En la colonia Cerro de la Cruz, existe una calle que lleva el nombre de Marcial Fletes, figura no del todo conocida por los acaponetenses. Empero, se dice que este señor junto con Francisco Lora, fue un destacado personaje de la vida política. Se asegura que entre Marcial Fletes y Francisco Lora impidieron que Acaponeta fuera saqueada por las huestes de un bandolero conocido como Juan Miguel, un indígena rebelde que intentó atracar al pueblo, allá por el año de 1876.

Algunos viejos acaponetense argumentan que por esta hazaña, estos personajes merecían ser honrados imprimiendo sus nombres en algunas de las calles de la ciudad, como un reconocimiento a sus méritos, pero sólo al primero de los mencionados se le reconoció su esfuerzo, en tanto que al segundo no se le tomó en cuenta.

Acaponeta está lleno de paradojas en este sentido, pues a pesar de que hay infinidad de nombres de ilustres acaponetense que se han distinguido en diferentes y variadas disciplinas, ni una calle o colonia ostenta su nombre. Podríamos citar, por ejemplo, el nombre del licenciado Juan José de Haro Reyna, hombre sumamente culto y precursor de muchos eventos culturales, entre ellos, el Ateneo Cultural, así como del laureado poeta Guillermo Llanos, quien también dejó un prolífico legado cultural, pero ninguno de los dos ha sido homenajeado ni siquiera con un modesto busto en reconocimiento a sus labores en pro del pueblo que los vio nacer.

Por otra parte, otros connotados acaponetenses tienen su nombre grabado en algunas colonias, pero curiosamente éstas no son identificadas como tales. Citemos el caso de la colonia Infonavit—todo mundo así la conoce—, cuando en realidad se llama Emilio M. González, quien fuera gobernador del estado de Nayarit. Algo similar ocurre con la colonia Invinay, cuyo verdadero nombre es el del ex presidente municipal, Porfirio Vázquez Cossío, quien fungió como alcalde entre 1984-1987. Así las cosas, es evidente que aquellos que se encargan de bautizar las calles y colonias no han sido justos, por lo tanto, muchos acaponetense tienen la esperanza de que ahora sí se les haga justicia a esos próceres que prácticamente han pasado olvidados por los gobiernos que hemos tenido, es decir, ocultos en la sombra de la historia.