José María Castañeda
Luego de que iniciaran los trabajos de preparación de tierras en el campo al comenzar el ciclo agrícola otoño invierno, la robadera no se ha dejado esperar ante la apatía demostrada por las autoridades municipales y estatales al no efectuar rondines de vigilancia en bordos y callejones del campo Santiaguense.
Ayer, en una lonchería que se ubica en los portales -donde diariamente se reúnen comisariados ejidales jueces auxiliares y líderes sociales-, comentaban que uno de los ejidos más castigados por los amantes de lo ajeno es Pozo de Villa, luego que rehiletes de riego, tubería de aluminio, bombas de riego –arrancadas- y hasta costales de abono anochecen; pero no amanecen ante el descontento de los propietarios que exigen a las autoridades hagan su parte, y es que los policías expresan que no hacen rondines de vigilancia porque no tienen gasolina. Pero añaden que entrando el año con el nuevo presupuesto ya podrán cumplir con su deber (¿?).
Otros ejidos que han sido visitados por los ladrones nocturnos, son: La Presa, Amapa, Puerta Azul, Puerta de Mangos, Otates, etc. Dijeron los representantes campesinos la mañana de ayer. Entre los que se contabilizaba Ángel Mora Ramírez, quien dijo No y espérense, lo mejor está por venir; luego que haya sartas en galera y en chapiles, así como cuando este el fríjol alomillado ahí la robadera va a estar en grande, y más entre los campesinos que cultivaron frijoles claros.
Sin embargo dijeron hay que hacer algo desde ahorita para que las autoridades ya sean municipales o estatales se pongan a trabajar haciendo un plan de cómo combatir a estas ahora si llamadas ratas de campo, expresaron.