Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Un viejo dicho de la gente del riel que al parecer se usaba para anunciar a los pasajeros el traslado de una unidad a otra, pero aquí se va a utilizar para hacer alusión al cambio de mandatario en el gobierno de nuestro querido México.
Don Felipe El Espurio, deja constreñido el poder, a un joven político que nos demuestra que es bueno para las relaciones diplomáticas aunque le falle la memoria en lo concerniente a la cultura, que venido al caso, dijera el eximio actor yucateco don Arturo de Córdoba no tiene la mayor importancia ya que en esos trotes pondrán a un sesudo intelectual que tenga memoria de elefante para bregar por los grandes océanos del arte y la cultura Cosa que en Nayarit no se nos dará (al parecer) en lo que resta del sexenio; salvo que salga de por ahí de debajo de la manga de don Enrique El Simpático, un amigo de los Coras, asunto que está tan lampiña como eran nuestros páisas antes de la cruza con los españoles y mestizos

Todavía a unas cuantas horas de dejar el cetro al nuevo mandatario, Felipe tiene que enviar algunos últimos toques a las Cámaras y para mañana estará como una lechuga (fresco y remojado) para entregar los bártulos, que serán recibidos con mucha seriedad por los nuevos funcionarios que hoy presentan caras nuevas pero no logran esconder las viejas mañas
Quedan en el espacio de la canija duda unas cuantas incógnitas que se despejarán conforme vayan acomodándose los flamantes jefes, por ejemplo eso de que los mexicanos estamos muy conformes de que el salario mínimo haya quedado en casi los sesenta pesos diarios –como que suena a burla pero ni llorar es bueno- porque según dicen los empresarios: todo mundo gana dos o tres salarios mínimos al día y con eso quedan satisfechos –dijera en mi rancho don Alfonso Vallarta Godoy-.

A la reforma laboral, que esperemos que Felipillo el Sobrio, hoy la deje bien asentada en las Cámaras, se queda en la cruel incertidumbre por aquello que dijo aquel célebre cómico de la legua: Que alguien me la explique Porque la verdad muchos no la entendemos bien y serán necesarios varios cursillos de aclaratoria necesidad y de bien ponderada certeza.

Lo de la seguridad ciudadana tiene que quedar también muy bien explicada para que no se les haga bolas el engrudo a aquellos que tendrán que aplicar todo el peso de la ley para seguir poniendo un alto a la delincuencia organizada, y que los casos de CERESOS y CEFERESOS, sean solucionados de una vez por todas, porque con la metida al tanque de tanto funcionario corrupto van a tener que construir alas y más alas a los ya obsoletos por exceso de cupo.
En la reunión de Obama-Peña, no se trató el tema de la muralla que se está levantando en la frontera con nuestro país, y barruntamos que seguirá adelante a pesar de la política de buen vecino, que también brilló por su ausencia. Seguirán bastos

En fin, todas las dudas se disiparán en el lapso del primer año de gobierno y como deseo de fin de año –inmersos en el espíritu de Navidad-, Control Señores Control esperemos que esta nueva administración –supuestamente- elegida por el pueblo, traiga dones y parabienes a todos los que los merecen (Apúntese en la lista que sea de su preferencia, hay de ricos y de pobres) Queda en el tintero el Corrido del Hijo Desobediente, que reza: De tres caballos que tengo, ahí se los dejo a los pobres, para que siquiera digan: Felipe Dios, te perdone ¿Cuál chaqueta? No dejó ni un mísero burro de herencia para los jodidos Así que no tendrá perdón del Supremo
Tel 311- 158-66-55).