Por Claudia Isela Hernández
Policías preventivos de seguridad pública y elementos de Tránsito municipal; son actualmente protagonistas de varias denuncias de ciudadanos que han sido sujetos de extorsión de parte de estos servidores públicos que deben velar por la seguridad de la gente. En las últimas semanas, se han dado casos de abusos de autoridad por parte de ellos y en algunos ejidos de esta municipalidad han sido echados por los lugareños a pedradas por no tolerar abusos, incluso contra personas con discapacidad. Tal el caso reciente en el ejido de La Chiripa, en donde solo para infraccionar a una persona que supuestamente hacia sus necesidades fisiológicas primarias en la vía pública en los festejos ejidales del lugar, fue subido con lujo de violencia al vehículo de seguridad pública propinándole lesiones físicas.
Pero esto no acaba aquí; últimamente tienen la costumbre de cazar a sus víctimas en coordinación con elementos de tránsito municipal para morder a quien se deje, claro, sin importar si es lugareño del puerto de San Blas ó turista, aquí el caso es juntar su guardadito sin ton ni son.
En los casos de que los incautos sean dirigidos hasta barandilla para tener que aclarar alguna situación, las victimas (porque no se puede llamar de otra forma) son sujetas a golpes y sambullones en un tambo con agua de varios litros, para que se calmen y no opongan resistencia alguna, todo esto mientras la puerta de barandilla es cerrada para que los transeúntes no vean lo que sucede al interior.
Esto no sucede solo ahora, sino desde hace mucho tiempo y con los mismos malos elementos que integran la vigilancia local de seguridad, los golpes han sido el viacrucis que tienen que pasar detenidos sin importar el sexo de los mismos, ya que igual arremeten con uno como con otra, para estos casos especiales, entran en acción hombres ó mujeres policías según sea la necesidad del caso pero claro de la talla XXLG para hacer el trabajo sucio, mientras todos los demás elementos presentes hasta ese momento, desaparecen de la escena encubriendo el salvajismo que pasa.
Cabe destacar, que no importa para los de la ley y el orden si los aspirantes a detenidos que por cierto son clave 45, son culpables o no, lo que importa para ellos es desquitar contra estos sus resentimientos ante la vida y por supuesto demuestran con ellos los pocos valores que tienen, ya que ahora ni siquiera utilizan su criterio para golpear frente a hijos de ciudadanos y madres de familia mayores de edad, lo peor del asunto es que se han dado denuncias contra estos uniformados por cortar cartucho innecesariamente y dentro de los hogares de perseguidos, cuando todo esto claro está, es atentar contra los derechos humanos de los ciudadanos.
Es de destacar que los denunciantes por temor a represalias de los encharolados, no se presentan a formalizar denuncia alguna y muchos de ellos hacen lo típico para no hacer más grande el asunto, como pagar multas y no hablar de los hechos ante las autoridades, ya que prefieren dejarlo así para no tener problemas mayores.
Esto es solo algo de lo que acontece en San Blas, algo que por supuesto no debe pasar, sin embargo para eso tenemos que hacer mucho como ciudadanos.
Las corruptelas siempre existirán mientras las apoyemos cayendo en el soborno, si tenemos algún incidente lo mejor es enfrentarlo responsablemente, dando la cara y aceptando de frente el error. No obstante, jamás, pero jamás fomentemos la corrupción callando atropellos por parte de alguna autoridad, pues entonces cada vez las autoridades sabrán que nunca diremos nada, aunque ellos cometan errores. No nos dejemos, pero tampoco caigamos en la corrupción que crece imparablemente en México debido a que nosotros mismos la alimentamos.
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